Page 15 - Estudios sobre la Ciudad
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En otras palabras, Agamben nos ayuda a comprender   entra en el dominio del poder: mutación capital,
               que había una parte de la vida que se escapaba de la po-  una de las más importantes sin duda en la historia
               lis, de la vida pública, y por lo tanto, no tenía cabida en   de las sociedades humanas.  5
               la dimensión política configurada en la Grecia clásica.
               Lo anterior contrasta adecuadamente con las ideas de   Foucault explica que este movimiento de la soberanía
               Foucault, quien al final del primer tomo de la Historia   fue propiciado simultáneamente por dos fenómenos
               de la Sexualidad expresa que «durante milenios el hom-  que no son mutuamente excluyentes, sino que más
               bre siguió siendo lo que era para Aristóteles; un animal   bien se les encuentra yuxtapuestos y son complemen-
               viviente y además capaz de una existencia política; el   tarios; por un lado, se trata del desarrollo de tecnologías
               hombre moderno es un animal en cuya política está   disciplinarias y de control dispuestas sobre los cuerpos
               puesta en entredicho su vida de ser viviente».    individuales (anatomopolítica del cuerpo humano),
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                 Líneas más adelante, Foucault va a expresar que esta   y por otro lado, de un progresivo entendimiento del
               transformación tuvo importantes consecuencias, sobre   cuerpo social asimilado al cuerpo de una especie que
               todo en la manera en la que el soberano fundaba su po-  está sujeta a determinantes biológicos y demográficos
               der sobre los súbditos a través del perdón de la vida y la   (biopolítica de la población). Tales fueron las condicio-
               condena de muerte. Si el antiguo régimen soberano se   nantes para el inicio de lo que Foucault denomina como
               fundamentaba en el derecho de hacer morir y dejar vivir,   era del biopoder, caracterizada en sus comienzos por el
               el régimen soberano propio de la biopolítica dará un gi-  interés en fortalecer instituciones como el ejército y la
               ro radical: «ya no se trata de hacer jugar a la muerte en   escuela, pero también por el uso de medidas demográ-
               el campo de la soberanía, sino de distribuir lo viviente   ficas y epidemiológicas para la regular a la población.
               en un dominio de valor y de utilidad».  En otros térmi-  Más aún, la misma noción de población aparece en la
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               nos, el poder sobre la vida se expresará como un hacer   era del biopoder como un concepto clave:
               vivir y dejar morir. Foucault advierte que este cambio de   El siglo XVIII descubrió algo capital: que el poder
               paradigma del poder soberano ocurrió alrededor de los   no se ejerce simplemente sobre los súbditos; ésta
               siglos XVII y XVIII, y sus implicaciones trastocaron   era la tesis fundamental de la monarquía, según la
               las relaciones del poder con el cuerpo, la vida y como   cual existe el soberano y los súbditos. Se descubre
               ya se ha dicho, entre el soberano y sus súbditos.  que sobre lo que se ejerce el poder es sobre la po-
                                                                  blación. ¿Y qué quiere decir población? No quiere
                      La vida llega a ser entonces, a partir del siglo XVIII,   decir simplemente un grupo humano numeroso,
                      un objeto de poder. La vida y el cuerpo. Antes no   sino seres vivos atravesados, mandados y regidos
                      había más que súbditos (sujets), sujetos (sujets)   por procesos y leyes biológicas. Una población
                      jurídicos a los que, por otra parte, se podía quitar   tiene una tasa de natalidad, de mortalidad, tiene
                      los bienes y también la vida. Ahora hay cuerpos   una curva o una pirámide de edad, una morbi-
                      y poblaciones. El poder se hace materialista. De-  lidad, un estado de salud, una población puede
                      ja de ser esencialmente jurídico. Debe tratar con   perecer o puede, por el contrario, desarrollarse. 6
                      cosas reales como son el cuerpo y la vida. La vida



               3  Michel Foucault, Historia de la Sexualidad, vol. 1, La voluntad de saber, México: Siglo XXI, 2009, p. 173.
               4   Ibid., p. 174.
               5  Michel Foucault, «Las mallas del poder», en Obras esenciales, p. 898.
               6   Id.




                                                               Aproximaciones biopolíticas a la ciudad   HETEROTOPÍAS     15
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