Page 29 - Estudios sobre la Ciudad
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del investigador que no pueda sustraerse de una postura la marca que prioriza la acción del sujeto en la confor-
subjetivante; no obstante, vale la pena la llamada de mación del mundo, una conformación de lo simbólico.
atención para pensar sobre las posibilidades y limita- Si volvemos a la idea del sujeto de García, para
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ciones que tienen los escenarios urbanos para comprender interrogar la forma en que opera el cuerpo sobre el es-
la corporalidad urbana. pacio y de éste sobre el cuerpo, habrá que recuperar la
Otra de las vías factibles para el estudio de la cor- observación respecto a sus intenciones como agente y
poralidad urbana es la que proporcionan los paisajes el contexto en el que toma un lugar. Visto desde ahí,
urbanos en su doble interpretación: arquitectónica y ninguna de las dos interpretaciones sobre el paisaje ur-
cultural. En la concepción arquitectónica, el paisaje bano es suficiente por sí sola para comprender la cor-
urbano está definido por la intervención de diferentes poralidad urbana.
elementos del medio construido, del medio social, del Por ello, en la misma idea del paisaje urbano, una
medio natural y del medio ambiente en general. En su buena posibilidad para la investigación es la concepción
interpretación cultural, presentada por Farias quien –tomando apoyatura en
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Merleau-Ponty– considera a la ciudad como una trama
el paisaje no es un ente de carácter objetual de cuerpos o un cuerpo doble de tantos otros cuerpos
sino que se trata de un constructo mental que
cada observador elabora a partir de las sensa- y, como tal, comprende al paisaje urbano entendido
ciones y percepciones que aprehende durante éste como síntesis de las tensiones entre escenarios y
la contemplación de un lugar, sea este rural o coreografías gestuales que se materializan y se expre-
urbano. Por tanto, desde el punto de vista cul- san en mitos (como narrativas que otorgan sentido) e
tural, el paisaje no es la naturaleza, ni siquiera el historia (como operaciones lógico-discursivas sobre el
medio físico que nos rodea o sobre el que nos saber y el hacer).
situamos, sino que se trata de una elaboración
intelectual que realizamos a través de ciertos Tanto los escenarios urbanos como el paisaje urbano
fenómenos de la cultura. De la misma manera pueden dar lugar a dispositivos de investigación sobre
que el paisaje no es la naturaleza ni el territorio, la corporalidad urbana, aún con y gracias a sus dife-
el «paisaje urbano» no es la ciudad, ni alguno rencias. Los escenarios urbanos contienen la virtud del
de sus enclaves significativos, sino la imagen tiempo, los paisajes urbanos contienen la virtud de la
que de ella se destila, bien sea esta individual historia y no podríamos saber de la corporalidad urbana
o colectiva.
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sin el tiempo y sin la historia. La discusión sobre la
Es claro que la primera postura sobre el paisaje urbano pertinencia de uno o de otro requiere del desarrollo
tiene un carácter objetivante al otorgar un peso privi- de diversos objetos de investigación que se destinen al
legiado al espacio mensurable aun cuando reconoce la estudio de los cuerpos urbanos; después de que se tra-
intervención del medio social, natural y ambiental en baje en esta línea, habrá elementos para analizar sus
general. En tanto, en la segunda postura, se distingue ventajas y posibilidades.
24 Javier Maderuelo, «El paisaje urbano», en Estudios geográficos. Vol. LXXI, Núm. 269, España: Instituto Juan Sebastián
Elcano del CSIC. 2010, p. 575.
25 Ángel García, op. cit.
26 Edson Farias, «Quando o Mito se faz Presença? Elementos para uma análise da economia simbólica da imagem do Rio
de Janeiro contemporânea», en Segundo Encuentro de Universidades en torno de la Ciudad y sus Espacios. México: UACM-
UNAM, 2012.
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