Page 3 - Estudios sobre la Ciudad
P. 3

oluntaria o involuntariamente la ciudad se nos   a tu propia madre, si quieres, en versión pirata»,  hasta
                                                                                               1
                    ha presentado como un problema, o, quizá, no   asombrosos escenarios sacados de Black Mirror como
               Vhemos encontrado otra forma de habitarla, de   flujos de la experiencia virtual en los paseos nocturnos
               enunciarla y de gozarla. Mirar la ciudad como proble-  por Iztapalapa.
               ma, o como fundamento de un problema, no es nada   Escribir sobre la ciudad no es asunto de este ensayo,
               nuevo, desde la polis griega hasta las metrópolis del futuro   mucho menos describir las unidades que hacen, dicen y
               venidero, así como desde la ciudad ideal de Alfarabi, hasta   visibilizan eso llamado ciudad. El devenir iracundo hace
               las ciudades que se bifurcan en la literatura contempo-  cuasi irreductible definir y señalar tenaz y certeramen-
               ránea, la ciudad insiste con su cautiva monstruosidad.   te qué entender como ciudad; sin embargo, rumiar en
               A decir verdad, la ciudad no es quizá un problema, o el   otras formas de enfrentar y, por qué no, de imaginar eso
               problema, sino síntoma de un pathos en la edificación   que nombramos como ciudad será más de interés en
               del sujeto moderno, o, siendo más precisos, de la cons-  este escrito; en el fondo se trata de los rostros contem-
               trucción, por inverosímil que parezca, de la civilidad   poráneos de aquello que podemos advertir como críti-
               del mundo contemporáneo.                    ca de estas grandes urbes. La estratificación discursiva
                  La ciudad, indudablemente, no es un campo dócil   de eso que se puede entender como ciudad no es más
               con formas y unidades bien definidas. La ciudad es   que una ruta preconcebida de un lugar vacío, pero apa-
               más bien un furioso campo de batalla, siempre inaca-  rentemente lleno, es la ocupación de un territorio de-
               bado, informe y en proceso continuo. Todo país tiene   liberadamente habitado en donde se entretejen las más
               su centro y sus centros, es decir, espacios de fuerzas   atroces violencias. Por ello, asumiremos a la ciudad no
               que cohesionan siempre hacia adentro, flujos que van   como un espacio físico dispuesto en su materialidad
               hacia afuera pero siempre regresan de una o de otra   para ser determinado obstinadamente a una unidad ca-
               forma a su centro. Así suceden los flujos culturales,   tegorial, sino como un espacio de fuerzas, tensiones y
               sociales, políticos, económicos, siempre presionando a   rupturas. Escribir sobre la ciudad supone una serie de
               su centro. La Ciudad de México, por ejemplo, establece   instancias en las cuales esa gran urbe tendrá que en-
               flujos de ilegalidad y comercio que van desde Tepito,   cajar a toda costa, es la ciudad quien se inserta como
               donde, como diría Martín Cinzano, «puedes encontrar   materialidad frente a una serie de discursos, lenguajes



               1   Martín Cinzano, Perdido, México: UACM, 2011, p. 16.




                                                                           Ciudad-Discurso   HETEROTOPÍAS     3
   1   2   3   4   5   6   7   8