Page 33 - Estudios sobre la Ciudad
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I Codificación
Una ciudad es un plano, un plano con coordenadas. En tiendas, semáforos en verde, rojo o amarillo, mucha
su longitud y latitud, pero también en su profundidad, gente-poca gente, anuncios grandes o pequeños –otra
se pueden localizar flujos, intensidades, direcciones, vez, sólo por decir algo. Entre los flujos y las intensi-
cortes y cruces. Cualquier singularidad es susceptible dades se forman cruces, vértices, intersecciones: una
de ser localizada en un entrecruce cualquiera de flujos persona mirando un aparador en medio del flujo de
e intensidades determinados en coordenadas específi- personas, un automóvil acelerando para no perder el
cas. Somos, bien mirado, composiciones advenedizas siga del semáforo, un anuncio que capta las miradas de
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de flujos determinados que nos recorren de punta a peatones y automovilistas, etcétera. Las personas tie-
punta y nos definen y nos cercenan y nos hacen vivir nen una dirección, eso es claro –van al trabajo, a comer,
en el campo intensivo que conforma nuestra propia in- a encontrarse con alguien, a cometer un crimen–, pero
manencia enmarcada en su finitud. 1 los anuncios, los semáforos y el resto de las cosas tam-
En un eje vial –por decir algo– hay varios flujos bién. El semáforo no indica, no informa, no comunica,
persistentes: el tránsito de automóviles, el sentido de incluso no sugiere, sino que ordena: siga o deténgase. El
la circulación, el comercio, los semáforos, las perso- anuncio no anuncia, sino que decreta: la mejor oferta, el
nas caminando en las aceras, la publicidad de distintas precio más bajo, compre aquí. La orden y el decreto son
mercancías, etcétera. Dichos flujos tienen variaciones, una forma del encaminamiento, de la direccionalidad,
intensidades: tránsito pesado o tránsito ligero, circula- una forma de la distribución del sentido de los entes. 3
ción de doble o un solo sentido, muchas tiendas-pocas
1 Sobre la realidad como plano susceptible de cartografiarse se pueden consultar numerosas obras de Gilles
Deleuze. Algunas de ellas serían: Gilles Deleuze y Claire Parnet, «Psicoanálisis muerto analiza», en Diálogos,
traducción de José Vázquez Pérez, Valencia: Pre-textos, 2004; Gilles Deleuze y Félix Guattari, «Introducción:
Rizoma», «¿Cómo hacerse un cuerpo sin órganos? », en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, traducción
de José Vázquez Pérez, Valencia: Pre-textos, 2006; Gilles Deleuze y Félix Guattari, «Contenido y expresión»,
en Kafka. Por una literatura menor, traducción de Jorge Aguilar Mora, México: Era, 2008.
2 Sobre los flujos y su composición, Deleuze y Guattari en El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia (Buenos
Aires: Paidós, 2009), aseveran: «Bolsa de aguas y cálculos de riñón; flujo de cabellos, flujo de baba, flujo
de esperma, de mierda o de orina producidos por objetos parciales, constantemente cortados por otros
objetos parciales, que a su vez producen otros flujos, cortados por otros objetos parciales. Todo “objeto”
supone la continuidad de un flujo, todo flujo, la fragmentación del objeto» (p. 15).
3 Y lo son porque esta sería una de las principales características del lenguaje según Deleuze y Guattari: dar
sentido, dirección, a los entes. Cf., G. Deleuze y F. Guattari, «Postulados de la lingüística», en Mil mesetas.
Capitalismo y esquizofrenia.)
Codificación y máquinas de guerra (Apuntes cartográficos desde la ciudad) HETEROTOPÍAS 33

