Page 34 - Estudios sobre la Ciudad
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En estos flujos, intensidades, cruces y direcciones   azuzado y motivado permanentemente por los flujos re-
               (entre muchos otros, por supuesto), difícil es perder-  presentativos del poder, la competencia y la ascensión
               se, pues en cada coordenada y en cada flujo, en cada   social, que regresan reforzados, relucientes e inofensi-
               intensidad y en cada corte hay un sentido específico y   vos, al flujo de producción económica capitalística.
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               determinado: vaya por aquí, camine por allá, compre   Así podemos comprender que los flujos nos consti-
               esto, evite aquello, sorpréndase, sonrójese, anhele, de-  tuyen, nos delinean, nos conforman, pero no sólo eso,
               see, transgreda; y así hasta llegar al hastío.  sino que lo hacen con lujo de violencia: nos codifican,
                  Además de estos, por el eje vial corren también   nos  ponen  en una  serie de  registros que,  si  se mira
               otros flujos más duros, que son a su vez menos intermi-  con cuidado, no hemos creado, ni elegido, y a veces
               tentes y menos circunstanciales: un modo de produc-  ni siquiera vislumbrado. Los flujos nos segmentan y
               ción económica, una política, una moral, un sistema de   nos demarcan sin previa autorización de nuestra parte.
               representaciones, un orden jurídico, etcétera. Flujos es-  Nos penetran, nos transgreden, saltamos azarosamen-
               tos que codifican ya no sólo direcciones espaciales, dis-  te hacia ellos, nos transportan. Tenemos así deberes,
               tancias o perímetros, sino flujos de deseo, de producción   obligaciones, placeres, gustos, rutas, delirios que nos
               deseante. Una persona anhela comprar –flujo capitalis-  invaden sin siquiera avisar: estamos siempre codifica-
               ta. Otra evita robar –flujo moral, pero también jurídico.    dos, regulados, modulados.
               Otra sonríe a todos a su paso –flujo político. Una em-  El trabajo, la moda, el festejo, el gasto del tiempo
               presa constituida según la reglamentación vigente –flujo   libre, e incluso nuestros deseos y aspiraciones se en-
               económico y jurídico. Un anuncio espectacular de una   cuentran codificados por distintos flujos. Nunca de-
               mujer en lencería –flujo económico, pero también ju-  seamos libremente. Siempre hay una marca, un lugar
               rídico, moral y de representación. En este sentido, una   de moda o una vacación paradisiaca que nos despiertan
               persona vestida con ropa desaliñada y una playera es-  el deseo; siempre hay una meta o una aspiración que
               tampada del Che que en sus audífonos escucha a Radio-  pasa por la codificación deseante capitalística; siempre
               head no es más que el cúmulo de flujos políticos que lo   hay una moral, una política, una serie de preferencias
               recorren en distintas intensidades y variaciones, revesti-  que codifican nuestras subjetivaciones; y lo hacen con
               dos por flujos de moralidad que se encuentran enlazados   lujo de violencia.
               con flujos jurídicos, de consumo y de moda, que lo ha-  En este sentido, podemos entender la violencia de
               cen colocarse en el flujo de lo políticamente correcto (e   los flujos –de todo flujo– como una transgresión, una
               inútil). Asimismo, una persona que camina vestida de   penetración o modulación, una fuerza que actúa sobre
               traje y a la hora de la comida buscando el menú ejecuti-  otra fuerza, un cuerpo que mueve otro cuerpo. La vio-
               vo y planeando beber su quincena en el bar de moda no   lencia no es un flujo, no hay flujos de violencia, pues
               es sino el predominio de un flujo económico y un modo   todo flujo es ya de por sí violento: es una injerencia,
               de consumo que convive con el flujo moral del deber,   una afección que provoca un afecto, es el principio del





               4  Decimos capitalística y no capitalista atendiendo a la distinción que hace Félix Guattari para hablar de los
                 efectos de un mismo modo de producción, por una parte, en los países industrializados y, por otra,
                 en los países en vías de desarrollo; aunque en teoría el capitalismo como modo de producción es igual
                 en todo el mundo, sus efectos son distintos en países europeos o latinoamericanos. Así, podemos hablar
                 de capitalismo en Inglaterra, pero podemos hablar de lo capitalístico en México (Cf., F. Guattari, Líneas de
                 fuga. Por otro mundo de posibles, traducción de Pablo Ires, Buenos Aires: Cactus, 2013).




         34     HETEROTOPÍAS     Codificación y máquinas de guerra (Apuntes cartográficos desde la ciudad)
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