Page 36 - Estudios sobre la Ciudad
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Por la acera del eje vial va el flujo de personas que se tristeza. Por el contrario, cuando las conexiones entre
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acrecienta o se disminuye dependiendo del flujo del los cuerpos son de tal índole que todos los cuerpos que
comercio informal, el flujo de los semáforos, el flujo forman parte del mecanismo son favorecidos y expe-
de compras y el flujo de indigentes recostados en las rimentan un aumento de su potencia, el cuerpo y los
banquetas. Como ya se dijo, la simple codificación di- cuerpos que lo componen tienden a eso que, otra vez
reccionante de la disposición de las calles, los puestos Deleuze junto con Spinoza, llama alegría. 8
y los anuncios es una forma de violencia. Sin embar- Alegría y tristeza. Aumento y disminución de po-
go, claro, esta disposición no se experimenta como tencia. En el fondo es elemental: si un cuerpo se conecta
algo violento o coercitivo dentro del mismo flujo, se con otro cuerpo y mediante esa conexión se convierten
experimenta como continuum, como costumbre, como ambos en un solo cuerpo capaz de hacer más cosas que
norma o como hábito, incluso como deber. Así es, no como cuerpos separados, esa es una conexión alegre,
hay de otra –se cree. En esa codificación de flujos lo y si un cuerpo se conecta con otro cuerpo y mediante
violento emerge cuando aparece algo que se sale de la esa conexión se convierten ambos en un solo cuerpo
codificación en la que se está y que rompe con ciertos capaz de hacer menos cosas que como cuerpos sepa-
umbrales para los que se está predispuesto: un asalto, rados, esa es una conexión triste. Máquinas alegres,
una manifestación, la interrupción del tráfico, choques máquinas tristes. La alegría crea, la tristeza destruye.
de autos, un socavón, unos tipos parados en una esqui- La alegría hace, la tristeza deshace. La alegría potencia,
na con apariencia sospechosa («¿Qué hacen esos tipos la tristeza disminuye. Para decirlo con Nietzsche, la
ahí?»). Es decir, máquinas violentando los flujos de una alegría es activa, la tristeza reactiva. 9
normalidad que ha sido establecida mediante la transgre- El alegre o triste funcionamiento de una máquina
sión y la violencia misma. Violencias. con respecto a sus propios componentes y con respec-
Cada flujo, sin embargo, se compone maquíni- to a las conexiones que es capaz de generar se convier-
camente de maneras favorables o desfavorables para te entonces en la pauta para poder descodificar los flu-
los componentes de la máquina misma, más allá de jos en los que nos encontramos. Los flujos citadinos
la violencia. La violencia no importa. Lo que importa forman máquinas citadinas, algunas tristes, algunas
son sus efectos. Las máquinas tienen una función, un otras alegres. Hay que pensarlo. En ocasiones lo que
funcionamiento que puede promover un aumento de parece alegre es en realidad profundamente triste; y en
potencia en los cuerpos que componen la máquina, o ocasiones, al contrario, lo que parece triste es profun-
bien una disminución de su potencia. Un cuerpo cual- damente alegre. Si volvemos al flujo, a la regularidad del
quiera es ya por sí mismo una serie de mecanismos eje vial, a su circulación, a sus automóviles, a sus tien-
en devenir que se conectan de maneras determinadas, das, a su moral, su política, su comercio y sus personas,
y cuando sus conexiones no son favorables, el cuer- no es difícil distinguir la coerción perpetua, así como
po tiende a eso que Deleuze llama, junto con Spinoza, las transgresiones y las resistencias a la misma. Lo que
7 Cf., Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, libro III, Definiciones de los afectos,
traducción de Vidal Peña, Madrid: Tecnos, 2007, p. 262.
8 Cf., Id.
9 Cf., G. Deleuze, «Activo y reactivo», en Nietzsche y la filosofía, traducción de Carmen Artal, Barcelona:
Anagrama, 2000; y también Friedrich Nietzsche, “«Tratado primero», en La genealogía de la moral,
traducción de Andrés Sánchez Pascual, Madrid: Alianza, 2000.
36 HETEROTOPÍAS Codificación y máquinas de guerra (Apuntes cartográficos desde la ciudad)

