Page 51 - Estudios sobre la Ciudad
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«¡Todo, menos normal!» Teniendo en cuenta esto, quien aquí escribe anali-
za espacialmente la Friki Plaza y para ello se apoya de
es uno de los eslóganes de la Friki Plaza –inaugurada algunos de los aportes del investigador hispano-colom-
en 2004– que difícilmente puede ser tachado de falsa biano Jesús Martín-Barbero. Se parte del supuesto de
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publicidad. Abierta toda la semana, esta plaza comer- que en esta plaza comercial existe un conflictivo entre-
cial es uno de los lugares de la Ciudad de México que cruce de dos economías: la de la abstracción mercantil 3
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quien se diga conocer la ciudad capitalina tiene que vi- y la del intercambio simbólico, porque este espacio de
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sitar alguna vez en su vida. Ubicada en el número 9 la capital mexicana no es únicamente un lugar de con-
del Eje Central Lázaro Cárdenas de la colonia Centro sumo económico, sino de consumo cultural y de ha-
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de la Delegación Cuauhtémoc –cerca del metro Bellas cer ciudad, entendida esta última como «resultado de
Artes y casi enfrente de la Torre Latinoamericana, acuerdos relacionados a los deseos de la sociedad local,
para mayor referencia–, la Friki Plaza bien puede –en de su cultura, que es transmitida por signos y símbolos
su mayoría– fascinar a más de uno por los productos y reconocidos como necesarios a la reproducción de esa
el ambiente que ofrece. misma sociedad». 6
I La plaza comercial es un bien inmueble adaptado a las áreas disponibles dentro de las estructuras de una ciudad
que contiene un número determinado de establecimientos mercantiles –temporales o permanentes– que se
dedican a la intermediación y comercialización de bienes y servicios. Aunque el centro comercial tiene la misma
función que la plaza comercial, el primero es en cambio un bien inmueble diseñado. A pesar de que esta precisión
quien aquí escribe la considera pertinente, advierte al(a) lector(a) que no es usual esta distinción en la bibliografía
del tema y con frecuencia plaza comercial y centro comercial se emplean como sinónimos.
2 Jesús Martín-Barbero. «Prácticas de comunicación en la cultura popular», en Procesos de comunicación y matrices
de cultura. Itinerario para salir de una razón dualista, México: FELAFACS, 1989, pp. 98-110, pp. 98-110.
3 La economía de abstracción mercantil es aquella «en que la significación de cada objeto depende de su “valor”,
en que el sentido de un objeto se produce a partir de su relación con todos los demás objetos, esto es, a partir
de su valor abstracto de mercancía, –valor “abstraído”, separado del trabajo– y de su inscripción en la lógica de
la equivalencia según la cual cada objeto vale por, puede ser intercambiado por cualquier otro». Ibid., p. 98. Las
comillas y los guiones son del texto consultado. A partir de aquí, las comillas y demás agregados a las citas son
de los textos consultados, salvo que se indique lo contrario.
4 La economía del intercambio simbólico es aquella «en que los objetos significan y valen por relación a los
sujetos que los intercambian, aquella en que el objeto es un lugar de encuentro y de constitución de los sujetos;
inscripción, por tanto, en otra lógica, la de la ambivalencia y el deseo». Loc. cit.
5 El consumo cultural consiste en «el conjunto de procesos socioculturales en que se realizan los usos y la
apropiación de los productos y los espacios». Néstor García Canclini. Consumidores y ciudadanos. Conflictos
multiculturales de la globalización, México: Debolsillo, 2009, pp. 58-59.
6 Renata Callaça Gadioli y Magda de Lima Lúcio. «Repensando habitar la ciudad», en Ciudades, núm. 115, Julio-
septiembre 2017, pp. 48-53, p. 48.
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