Page 103 - Interiores
P. 103

Aspecto de la Colonia Obrera

                                                                 Los talleres de poesía tiemblan
                                                                 ante el verso limosnero
               Postes de luz inclinados                          del borracho de la esquina
               por el cablerío anárquico                         y nadie se extrañe si la loca del piyama
               y cierto dudoso orden en el caos                  que aprendió de memoria todos sus poemas
               (el dealer apostado a diario                      aparece en el anuncio de desaparecidas.
               en el puesto de películas,                        Ahora mismo alguien inscribe
               sustancias de colores                             la consigna patria con un largo meado
               perfectamente alineadas                           sobre el pavimento. El resto viene a ser:
               esperando la noche).                              maíz crepitante y rugir de motores
               La muerte por herida de bala                      desarmados y rearmados en segundos:
               del joven taquero es un incidente menor           un pit stop de la F-1.
               voceado con recelo por la prensa barrial.
               Vivimos en un viejo pueblo de México              Mejor no hagan películas de la Obrera
               muy alejado de la literatura nacional             y dejen en paz este territorio beligerante.
               salvo por la continua producción                  La sana convivencia se alimenta de extorsiones
               de bastardos.                                     o de lo contrario: se sospecha.
               La Liga del Silencio ha pasado a la clandestinidad  Bien entrada la noche
               y ronronea entre llantas de coches deshuesados    verduleros dictan cátedra sobre economía
               sin más alimento que el peligro.                  y suben los precios como una distracción sin culpa
               Ni Rousseau ni la filosofía sirven                mientras alguien en la tele se sacude
               cuando en cada esquina leemos la advertencia:     una vaga amenaza inflacionaria.
               linchamiento.
               Travestis defienden hacia Tlalpan                 En el fondo estamos preparados;
               un tratado de paz a punta de cuchillos            al rito del próximo temblor asistiremos
               entre hoteles e imprentas que vomitarán           con coca altamente rebajada y culos
               nuestra próxima autoedición desesperada;          de vino: saltos de párpado y música concreta
               somos un tajo, una incisión                       como único lenguaje de una vida
               sobre el plano de la renovación patrimonial.      en pelotas.









                                                  Mart ín Cinzan o

                     nacido en Guayaquil, Ecuador, en 1977, vivió desde 1985 en Santiago de Chile, donde coeditó el pasquín barrial El Grifo,
                     estudió Literatura en la Universidad de Chile y coeditó la versión impresa de Revista Descontexto. En 2005 se trasladó a la
                    Ciudad de México; ahí estudió filosofía y escribió el libro de crónicas Perdido (Premio Nacional de Crónica Urbana 2008), los
                    poemarios Peatonal (Cuernavaca, La Ratona Cartonera) y Yo ya (Santiago, G0 Ediciones), además de los fragmentos de El piano
                    de Waldstein (Ciudad de México, Mantra Edixxxiones), la novela En pana (Santiago, Libros del Laurel) y el fotolibro Ejercicios/
                    Mapas de aridez (autoedición artesanal) junto a la fotógrafa Celeste Rojas. Hoy coedita la revista cartonera PUF!, escribe rese-
                              ñas y artículos para Carcaj.cl y cursa el doctorado en Letras Latinoamericanas en la unam.
   98   99   100   101   102   103   104   105   106   107   108