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además, se amplió a todo el Distrito Federal la posibili- funcionamiento de la capital durante el Porfirismo, y
dad de la planeación, haciendo a un lado los desacuer- en ese sentido actuaron las disposiciones reseñadas.
dos entre municipios para darle cabida. Indefectiblemente la limitada cultura política, los es-
Era claro que al acercarse al siglo xx y con el arri- casos recursos y las apremiantes necesidades requerían
bo de la Ciudad de México al primer Centenario de acciones como las interpuestas en contra de órganos
la Independencia, en las aspiraciones, en las perspec- endebles y conflictivos como los ayuntamientos, por
tivas sociales, o si se quiere en el imaginario de los lo que había la necesidad de colocar órganos por arriba
capitalinos, había elementos que clamaban por nuevas de éstos.
condiciones de progreso: tener una ciudad donde la Por supuesto hubo avances y tropiezos, pero hay que
insalubridad fuera mínima o desapareciera, habitar ve- valorar los esfuerzos desplegados por profesionales, el
cindario específico, poseer un determinado tipo de vi- gobierno federal y el mismo Ayuntamiento para llevar
vienda, circular en una avenida con ciertas caracterís- a cabo una amplia reestructuración de las formas de
ticas, ostentar una determinada imagen en lo personal, conducir y administrar a la ciudad. Allanado el cami-
acogerse a un estilo de prendas, asistir a relacionarse no con las disposiciones legales, pudieron realizarse
con sus congéneres en un determinado lugar, etcétera. proyectos que salían de los ámbitos municipales como el
Por supuesto, objetivar alguna o algunas de esas aspi- sistema de atarjeas para la ciudad, el Gran Canal,
raciones en el colectivo mostraba fehacientemente las el Sistema de aprovisionamiento de agua que se tra-
notas de progreso tan deseados, en particular entre los ía desde Xochimilco, la mejora de las descargas al dre-
grupos económicamente más consolidados. naje desde los edificios, la introducción de edificios
El arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta, uno de modernos como el Hospital General que para fun-
los pilares del urbanismo en México señalaba: «El ur- cionar requería un cierto nivel de infraestructura, la
banismo sin el poder es un hobby», y esa condición extensión de la ciudad intentando la aplicación de prin-
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la empezaron a entender tanto profesionales como las cipios de urbanismo, y la revitalización de la imagen
autoridades que se involucraban en la administración y urbana que todo esto conllevó. 53
52 José Antonio Aguilar Narváez, Ramírez Vázquez en el Urbanismo.
México: Instituto Mexicano de Administración Urbana, 1995, p. 55.
53 Cf. Gerardo Sánchez Ruiz, Precursores del urbanismo en México. La capital entre epidemias,
saneamiento y el Primer Centenario. México: Trillas, 2013.
Gerar d o G. Sán ch ez Ruiz
es Ingeniero Arquitecto por la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del ipn, Maestro en Planificación por la
Sección de Graduados de la esia del ipn, y Doctor en Urbanismo por la Facultad de Arquitectura de la unam.
Es profesor e Investigador de Tiempo Completo en la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Universidad
Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, y profesor de asignatura en la carrera de Urbanismo de la Facultad de
Arquitectura de la unam. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (sni) Nivel 2.
Ha participado en siete libros como autor, el último es Precursores del urbanismo en México, México, Trillas/uam-a,
2013; y en veintitrés libros colectivos, el último es «La colonia Roma entre las oscilaciones del urbanismo y el
posturbanismo» en Huaman Herrera Elías A. y Cisneros Sosa Armando,
Crítica de la producción del espacio urbano, México: Universidad Autónoma Metropolitana-A, 2016.
Ha ofrecido cursos y conferencias en el país y en el extranjero.
Tiene siete reconocimientos, el último es el Mérito al Mejor Investigador Social-Urbano 2014, otorgado por el
Centro de Ciencias del Diseño y de la Construcción de la Universidad Autónoma de Aguascalientes en 2015.
Correo electrónico: gerardogsr56@gmail.com

