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l presente trabajo es el resultado de algunas re- se divierte, donde se aprende, se ríe, llora y se olvida de
flexiones en torno al siglo xix, en el que observa- sus penas, es decir, el territorio que alberga los escena-
Emos una gran y prolífica producción literaria, si- rios y la atmósfera en la que se desarrollan las puestas
glo en el que se incluyen una buena cantidad de obras en escena; la otra es aquella que se refiere al edificio o
teatrales, y nos damos cuenta que en los primeros años construcción, este último, es el que nos interesa revi-
de vida independiente las obras eran traídas de Europa; sar y profundizar con las narraciones de la época. En
países como España e Italia nutrían los escenarios cuanto a las obras escritas de teatro haremos una breve
mexicanos. Con el avance de la vida independiente en- mención de ellas sin ahondar, ya que la intención es
contramos un interés nacional por construir un teatro revelar al lector cómo eran los espacios arquitectónicos
nacional, un teatro que se refiere a costumbres, cir- que albergaban a los teatros del siglo xix.
cunstancias, contextos y hechos históricos nacionales. Es preciso señalar que el periodo de tiempo que he-
Conforme avanzó el siglo, «el teatro se erige como un mos considerado revisar transcurre entre los años de
gran centro de intercambio artístico y social», de ahí 1810 a 1910. El teatro fue una actividad que prác-
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el interés de estudiarlo. ticamente se instaló desde el siglo xvi, y su finalidad
Críticos y escritores de la época dieron cuenta de- era más de enseñanza que de entretenimiento. Se con-
tallada de la vida en los escenarios y también de los sidera que el teatro inicialmente «era representado en
espacios que se destinaron para ello, los periódi- plazas, en el interior o exterior de iglesias y en colegios
cos y revistas fueron la mejor constancia, en los que de religiosos, con motivo de festividades del calenda-
figuraron plumas como la de Guillermo Prieto, Ignacio rio litúrgico, como la de Corpus Christi o la navidad»,
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Manuel Altamirano, Enrique de Olavarría y Ferrari la intención de estas primeras puestas en escena en la
y Manuel Gutiérrez Nájera, por mencionar algunos. Nueva España fue acercar el al dogma católico a los
Por lo anterior, hemos considerado pertinente hablar pueblos indígenas, familiarizarlos, ilustrarlos, por lo
del teatro como dos formas diferentes de espacio: la pri- que fungió como herramienta evangelizadora utilizada
mera que se refiere al lugar donde el público se recrea, por los frailes constantemente.
1 Guillermo Prieto, Crónicas de teatro y variedades literarias, en Boris Rosen (comp.) Obras completas, tomo x. México: conaculta,
1994, p. 14.
2 Germán Viveros Maldonado, «Dramaturgia novohispana del siglo xviii», en Teatro Mexicano: Historia y Dramaturgia. México:
conaculta, 1993, p. 11.
El teatro en el siglo xix, un espacio de recreación HETEROTOPÍAS 02 31

