Page 31 - Interiores
P. 31

l presente trabajo es el resultado de algunas re-  se divierte, donde se aprende, se ríe, llora y se olvida de
                   flexiones en torno al siglo xix, en el que observa-  sus penas, es decir, el territorio que alberga los escena-
               Emos una gran y prolífica producción literaria, si-  rios y la atmósfera en la que se desarrollan las puestas
               glo en el que se incluyen una buena cantidad de obras   en escena; la otra es aquella que se refiere al edificio o
               teatrales, y nos damos cuenta que en los primeros años   construcción, este último, es el que nos interesa revi-
               de vida independiente las obras eran traídas de Europa;    sar y profundizar con las narraciones de la época. En
               países como España e Italia nutrían los escenarios   cuanto a las obras escritas de teatro haremos una breve
               mexicanos. Con el avance de la vida independiente en-  mención de ellas sin ahondar, ya que la intención es
               contramos un interés nacional por construir un teatro   revelar al lector cómo eran los espacios arquitectónicos
               nacional, un teatro que se refiere a costumbres, cir-  que albergaban a los teatros del siglo xix.
               cunstancias, contextos y hechos históricos nacionales.   Es preciso señalar que el periodo de tiempo que he-
               Conforme avanzó el siglo, «el teatro se erige como un   mos considerado revisar transcurre entre los años de
               gran centro de intercambio artístico y social»,  de ahí   1810 a 1910. El teatro fue una actividad que prác-
                                                   1
               el interés de estudiarlo.                   ticamente se instaló desde el siglo xvi, y su finalidad
                 Críticos y escritores de la época dieron cuenta de-  era más de enseñanza que de entretenimiento. Se con-
               tallada de la vida en los escenarios y también de los    sidera que el teatro inicialmente «era representado en
               espacios que se destinaron para ello, los periódi-   plazas, en el interior o exterior de iglesias y en colegios
               cos y revistas fueron la mejor constancia, en los que    de religiosos, con motivo de festividades del calenda-
               figuraron plumas como la de Guillermo Prieto, Ignacio    rio litúrgico, como la de Corpus Christi o la navidad»,
                                                                                                    2
               Manuel Altamirano, Enrique de Olavarría y Ferrari    la intención de estas primeras puestas en escena en la
               y Manuel Gutiérrez Nájera, por mencionar algunos.  Nueva España fue acercar el al dogma católico a los
                 Por lo anterior, hemos considerado pertinente hablar   pueblos indígenas, familiarizarlos, ilustrarlos, por lo
               del teatro como dos formas diferentes de espacio: la pri-  que fungió como herramienta evangelizadora utilizada
               mera que se refiere al lugar donde el público se recrea,   por los frailes constantemente.



               1  Guillermo Prieto, Crónicas de teatro y variedades literarias, en Boris Rosen (comp.) Obras completas, tomo x. México: conaculta,
                 1994, p. 14.
               2  Germán Viveros Maldonado, «Dramaturgia novohispana del siglo xviii», en Teatro Mexicano: Historia y Dramaturgia. México:
                 conaculta, 1993, p. 11.




                                                             El teatro en el siglo xix, un espacio de recreación   HETEROTOPÍAS 02     31
   26   27   28   29   30   31   32   33   34   35   36