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Con el transcurrir de la colonia el teatro fue tornán- que yo extraño, y me parece digno de anotarse, es que
dose cada vez más en una actividad que formaba parte concurran al teatrito algunas familias decentes». Aun-
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de la vida cotidiana y se alejaba de la religión, por lo que el escritor no estuviera de acuerdo, y los jacalones
que ganó terreno como espacio y lugar de recreación. fueran de su desagrado, registró el éxito del lugar para
Los sitios en los que se personificaba cambiaron tam- atraer al público, aún al paso de los años desde su inicio,
bién, y se adaptaron a las necesidades que su represen- con el palenque de los gallos hasta ya avanzado el siglo
tación exigía. Héctor Azar, especialista en teatro en xix, seguían siendo espacios accesibles y cercanos para
México, refiere la intensa actividad que alcanzó hacia el común del pueblo, accesibles para todos aquellos que
finales del siglo xviii. no podían asistir a los grandes teatros dispuestos en la
Crónicas de 1810 relatan que en vísperas del levan- ciudad (por los altos costos que les representaban).
tamiento armado la gente se divertía en una función Podemos imaginar también cómo este espacio que
para celebrar el cumpleaños del monarca español, y formó parte de la improvisación y del diseño arquitec-
como una vez iniciado el movimiento de independencia tónico de la ciudad durante años, fue muy concurrido
«el teatro se mantuvo a base de miserias y el público le y por décadas subsanó la falta de lugares amplios y có-
volvió la espalda», sólo hubo un breve paréntesis con modos en los cuales montar funciones. Las crónicas
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la entrada de Calleja a la Ciudad de México en 1812. Es describen que existía el Coliseo Nuevo, el cual, desde
de imaginar que durante los once años de lucha insur- 1823, había quedado a cargo del gobierno liberal, pero
gente fue una actividad afectada directamente. ello no fue garantía de mejorar los espacios, porque
Concluida la Revolución de Independencia, como de la mano del infortunio político también se encon-
entonces se le llamó, «el teatro volvió a vivir una tem- traba la economía nacional. En realidad el impulso
porada de auge, tanta, que rápidamente se arregló un del teatro, tanto su construcción, como la creación y el
viejo palenque de gallos para convertirlo en teatro y montaje de las obras y funciones, eran más iniciativa
crear así dos compañías». Al parecer, estos espacios de empresarios que del mismo gobierno, los vaivenes,
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improvisados se extendieron por la ciudad con el paso ires y venires sociales influían no solo en el ánimo sino
de los años y fueron comunes en la ciudad. Manuel también en las iniciativas empresariales.
Gutiérrez Nájera se refiere a ellos de la siguiente forma: Luis Reyes de la Maza, un especialista sobre el tema
«por fortuna, va desapareciendo de México la costum- del teatro, comenta el estado lamentable en el que se
bre ridícula de concurrir en este tiempo a los teatritos encuentra para 1825 el Teatro Principal, debido al
suciamente improvisados en las plazas. Esos galerones abandono en el que lo tenían los empresarios. Con los
de madera, que daban a la ciudad el aspecto de un vi- años esta circunstancia, pensamos, no ha cambiado,
llorrio en día de feria, se van retirando a las afueras». según nos lo cuenta Madame Calderón de la Barca:
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Esta descripción fue hecha por el autor en 1886, y no «Por la noche fuimos al teatro. ¡Qué teatro! Oscuro,
precisamente habla del sentir de la gente en general. sucio, lleno de malos olores, pésimamente mal alum-
Gutiérrez Nájera reconoce y hace algunas expre- brados los pasillos que conducen a los palcos, de suerte
siones como las siguientes, «lo que es peor, suele es- que al pasar por ellos, teme una pisarle los callos a
tar concurrido […] concurren al infecto jacalón […] Lo alguna persona». 7
3 Luis Reyes de la Maza, Circo Maroma y teatro (1810-1910). México: unam, 1985, p. 2.
4 Ibid., p. 5.
5 Manuel Gutiérrez Nájera, Obras. México: fce, 2003, p. 301
6 Id.
7 Madame Calderón de la Barca, La vida en México durante una residencia de dos años en ese país.
México: Porrúa, 2006, p. 59.
32 HETEROTOPÍAS 02 El teatro en el siglo xix, un espacio de recreación

