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Lamentablemente, Madame Calderón no aclara qué   practicaron ampliamente la escritura y en su mayoría
               teatro es el de su desagrado, pero hay constantes refe-  abordaron todos los temas y los géneros.
               rencias en otros autores sobre lo mal dispuestos que   La década de los años cuarenta pintaría un mejor
               se encuentran los espacios y lo insalubres que son al-  destino al país en el ámbito teatral. En mayo de 1841
               gunos de ellos. Por Guillermo Prieto, prolífico escritor   se inaugura el Teatro Nuevo México, «situado en la
               del siglo xix, conocemos hoy día cómo fue la vida tea-  hoy esquina de Dolores y Artículo 123, tenía una
               tral entre 1842 a 1860; este ensayista describe que en   entrada poco ostentosa y más bien parecía una casa
               1842 el Teatro de los Gallos funciona con regularidad   habitación».  Las crónicas detallan que el lugar era de
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               y que presenta obras de Víctor Hugo. Para ese momen-  aspecto agradable aunque un poco complicada su de-
               to todavía hallamos una constante mayoría de puestas   coración; Guillermo Prieto escribe en referencia a ese
               en escena de autoría extranjera, francesa o española.  teatro «desde mi entrada al susoexpresado [sic] teatro
                 Entre 1825 y 1840, cuando se encontraba Madame   tuve que admirar, y no es extraño, porque yo me ad-
               Calderón en México, hay 15 años de distancia, sin   miro de todo: los pasadizos que conducen a los palcos
               embargo, los constantes cambios y altibajos políticos,   estaban perfectamente alumbrados, y no sé qué decen-
               así como las dificultades económicas propias del país,   cia y aseo noté con agrado»,  a su vez comenta que se
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               no favorecían el amplio desarrollo cultural que el país   habían realizado mejoras en ese teatro lo que lo trans-
               deseaba y necesitaba. José María Lafragua señalaba en   formaba en un espacio más agradable. Es importante
               1844 las aptitudes necesarias que debía tener un es-  anotar que si bien las crónicas de teatro son interesan-
               critor nacional y que eran parte de la carencia que se   tes, son poco recurrentes las referencias que describen
               percibía en el ambiente:                    los espacios, lo que les hace más valiosas aún.
                      Un corazón bueno, un talento claro, una imagina-  Ese mismo año de 1841, el Teatro de los Gallos se
                      ción ardiente y un juicio recto, son en mi concep-  vio favorecido con un remozamiento con motivo de un
                      to, las cualidades que debe tener un literato, para   espectáculo de ópera: se le colocó un nuevo techado, y
                      que sienta bien los afectos, forme bien las ideas,   para el mes de julio «el humilde teatrillo quedó como
                      las embellezca… A las dotes del genio, necesita
                      agregar las del arte; dotes que nunca llegará a con-  nuevo y hasta la calle fue empedrada. El interior del sa-
                      quistar, sino con el estudio incesante de la natura-  lón fue iluminado con noventa quinqués […] El escena-
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                      leza, con el atento examen de los buenos modelos   rio se amplió y se construyeron camerinos», conside-
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               Otros autores además de José María Lafragua, como   iluminar amplios espacios y tan concurridos no era cosa
               Guillermo Prieto y Luis de la Rosa, también expresaron   menor. Luis Reyes de la Maza explica que a ese triste es-
               su sentir sobre la creación literaria de la época; debe   pacio que era el Teatro de los Gallos, además de mejorar
               tenerse en cuenta que los escritores cuando se refieren   la construcción misma, se mejoró su entorno y también
               a la literatura nacional consideran un todo la poesía, la   su nombre por uno de más pompa, convirtiéndose así
               oda, el cuento, la novela, los ensayos varios y la histo-  en el Teatro de la Ópera; por tanto, sería un espacio
               ria, y por supuesto, el teatro: los hombres del siglo xix   donde se presentarían obras de Bellini y Donizetti.



               8  José María Lafragua, «Carácter y objeto de la literatura», en La misión del escritor. Ensayos
                  mexicanos del siglo xix, 2ª edición. México: unam, 2014, p. 78.
               9  Luis Reyes de la Maza, op. cit., p. 33.
               10  Guillermo Prieto, op. cit., p. 49.
               11  Ibid., p. 36.



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