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Consideramos que los espacios como el Teatro de   Es de señalar que el mote de «Santa Paula» se lo
               los Gallos, destinados al esparcimiento, contribuían a   asigna Fidel al Teatro Principal y Belchite al Teatro
               enriquecer las áreas de distracción de la ciudad, aun-  de Nuevo México. Dicha indirecta es significativa, ya
               que cronistas como Enrique de Olavarría y Manuel   que Santa Paula hace alusión al panteón del mismo
               Gutiérrez Nájera consideran que no. Olavarría creyó   nombre «debido a la comparación de sus palcos som-
               inclusive que no eran espacios dignos de mencionarse,   bríos con los nichos del panteón de igual nombre»,
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               por ser en algunos casos construcciones improvisadas   según explica en el estudio introductorio a las Crónicas
               que deslucían el paisaje de la ciudad.      de Teatro Guillermo Prieto.
                 Para finales de 1841 también se inauguró otro   Percibimos que  si la  disputa  es tan  fuerte en  una
               teatro, el Teatro de la Unión, cercano a San Juan de   ciudad tan pequeña, como era entonces la Ciudad de
               Letrán, hoy eje central Lázaro Cárdenas, el cual se   México, la actividad y el interés por los lugares de re-
               sumaba a los espacios antes descritos. En ese mismo   creación son de considerable demanda. Sobra decir que
               tiempo Madame Calderón hizo más referencias a los   las puestas en escena duran poco tiempo y son alta-
               teatros y llama la atención, en especial, cuando se re-  mente costosas, amén de los artistas que llegan del ex-
               fiere a una función de ópera que se dedica al sr. presi-  tranjero, aunque cabe señalar que en ese momento aún
               dente Antonio de Santa Anna, donde comenta el lujo   no se pagaba a los escritores de Teatro por su trabajo,
               y la ostentación en que los diamantes aprovecharon la   por lo que los teatros hacían esfuerzos por ganarse al
               ocasión para salir de los estuches. Situación muy dife-  público pero descuidando la inversión y presentación
               rente a la última visita que describió cuando estaba a   de los locales.
               punto de partir de México por el puerto de Tampico,   En 1844 se cristaliza el ansiado proyecto del gobier-
               desangelada, escasamente concurrida y pobre; lo ante-  no de Santa Anna, la inauguración del Gran Teatro
               rior nos da una idea del teatro en la Ciudad de México   Nacional, proyecto del conocido arquitecto español
               y en las pequeñas poblaciones de provincia a un mismo   Lorenzo de la Hidalga. Guillermo Prieto al respecto
               tiempo, en las cuales la vida cotidiana se encontraba   publicó en el periódico El Siglo xix lo siguiente:
               también enriquecida por los espectáculos teatrales.  El salón del Teatro de Santa Anna estaba espléndi-
                 Bajo el pseudónimo de Fidel, Guillermo Prieto, en un   do, y tan concurrido […] Verdaderamente tuvimos
               afán jocoso y simpático se refería a la diferencia de cla-  una agradable sorpresa de ver un local tan hermo-
               se en los teatros de la capital, de la siguiente manera:  so, con una lámpara ideada de modo que la luz
                        Por fin, Fidel, pecho al agua             da a los semblantes una media tinta melancólica y
                        porque es preciso pintar                  agradable, con un foro extenso y unas decoracio-
                                                                            14
                        las novedades tremendas                   nes magníficas.
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                            ¡Qué función! ¡Qué variedades!  rias décadas antes de ser destruido para abrir la calle de 5
                        ¡Qué grita! ¡Qué disputar          de mayo en 1901. Era de una imponente fachada de estilo
                        de Santa Paula y Belchite!         corintio en cuatro columnas y dos pilastras laterales
                        ¡Qué gresca tan singular!          del mismo orden que permitían el acceso a un hermoso
                             Los güelfos y gibelinos
                        se miraron faz a faz               12  Guillermo Prieto, op. cit., p. 300.
                        no obstante que no están quietos   13  Ibid., p. 16.
                        dos gatos en un costal.            14  Ibid., p. 160.
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           34    HETEROTOPÍAS 02     El teatro en el siglo xix, un espacio de recreación
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