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pórtico y vestíbulo; le adornaban hermosas esculturas   sario del Teatro Principal «le encargó a un arquitecto
               de las musas griegas; el interior el escenario era de   francés de apellido Griffon que restaurase hasta donde
               considerable tamaño y los camerinos y espacios para   fuera posible el viejo local». 17
               los artistas eran amplios y cómodos. Sobra decir que   Los años por venir en la República dieron al tras-
               la decoración, como lo apuntó Guillermo Prieto, era   te con la empresa teatral, las guerras con el vecino
               majestuosa. Las descripciones del siglo xix cuentan lo   del norte y después entre liberales y conservadores
               siguiente:                                  alejaban al público de los espacios de recreación, re-
                                                           latan las crónicas. No obstante, los empresarios no
                      El mérito de nuestro autor estriba, pues, en haber   perdían el espíritu emprendedor y el buen ánimo para
                      sabido aprender y en haber sabido mejorar; en   continuar en estas lides. No olvidemos que para ese
                      haber introducido todas las partes necesarias a un
                      gran teatro, y en haber dotado al suyo de gran-  tiempo ya se encontraban vigentes el circo, los toros, la
                      dioso pórtico, de amplio vestíbulo y desahogado   lucha grecorromana, títeres y el vuelo de globos aeros-
                      ático, de cómodas escaleras y pasillos, bien pro-  táticos, este último muy llamativo para la población,
                      porcionada y elegante sala de espectáculos, sin   según los diarios.
                      omitir ni el plafond ni el foyer, del escenario, en   Los empresarios no se daban por vencidos ante las
                      fin, y sus dependencias para contener un personal   dificultades y uniendo esfuerzos Fernando Batres y
                      tan numeroso como se requiere. 15
                                                           Francisco Arbeu, entusiastas empresarios, considera-
               Desafortunadamente, de este espacio sólo nos que-  ron «construir un nuevo teatro en un terreno propie-
               dan las litografías, fotografías y descripciones que dan   dad del Ayuntamiento, localizado en la esquina de las
               cuenta de su existencia. Del amplio y hermoso pórtico   calles de Factor y Canoa, hoy Donceles y Allende». 18
               y fachada, así como del interior tan majestuoso con   En septiembre de 1850 se colocó la primera piedra
               amplio vestíbulo, sala y detalles decorativos, refieren   pero se inauguró seis años más tarde. Poco antes de
               las crónicas, como las de Enrique de Olavarría y las   iniciar la guerra de Reforma, en 1856, se dio «la inau-
               de Guillermo Prieto, las cuales son muy significativas.  guración del segundo teatro de lujo, en capacidad y en
                 Al mismo tiempo de la creación del Gran Teatro   adelantos técnicos: el Teatro Iturbide, cuya vida sería
               Nacional, los cronistas dudaron que hubiese suficiente   efímera».  Cronistas como Olavarría y Ferrari deta-
                                                                  19
               asistencia para más salas en ese momento, sin embar-  llan  que fue un espacio que contó con luz de gas y
               go, fue viable y alentadora, lo que permitió una sana   podía contener hasta 1800 personas.
               competencia para que se mantuvieran los edificios de   Este último dato sobre los cupos y capacidades de los
               los teatros conservados y con aseo, así también se re-  teatros es interesante, porque Enrique de Olavarría en
               mozaron con frecuencia. El especialista Luis Reyes de   su conocida Reseña histórica del teatro en México, propor-
               la Maza explica que «los empresarios del Principal y   ciona los siguientes datos sobre los cupos: Gran Tea-
               del Nuevo México decidieron unirse para dar la bata-  tro Nacional: 2086 localidades; Circo Teatro Orrín:
               lla».  Precisamente para ponerse a la altura el empre-  2200; Teatro Principal: 1300, por mencionar algunos
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               15  Enrique de Olavarría y Ferrari, Reseña histórica del teatro en México, 3ª edición. México: Porrúa, 1961, p. 2075.
               16  Luis Reyes de la Maza, op. cit., pp. 57-58.
               17  Ibid., p. 67.
               18  Ibid., p. 95.
               19  Ibid., p. 122.




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