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Tiffany como telón, a su vez, los corredores se ostentan Observamos que algunos de los espacios fueron
también como una gloriosa sede del muralismo mexi- adaptados en lugares destinados en origen para otra
cano toda vez que sus paredes se encuentran decoradas función, eso los hizo incómodos y poco adecuados
con varios ejemplos de pintores como Rivera, Siqueiros para grandes cantidades de personas, además de sufrir
y Orozco, entre otros. El inconveniente es que se pensó el abandono de los empresarios.
construir en un plazo de cuatro años, pero tardó tres Vimos que la República necesitó ponerse a la altura
décadas en concluirse, después de varios inconvenien- de otros países extranjeros por lo que, ante el entusias-
tes técnicos, como su proceso de hundimiento desde mo y vitalidad de los empresarios, se realizaron tea-
1907, hasta la afectación económica y política. El Pala- tros como el Gran Teatro Nacional (de Santa Anna o
cio de Bellas Artes fue inaugurado el 29 de septiembre Imperial), el de la Ópera, el Iturbide, el Arbeu y en el
de 1934, con su nuevo nombre y una nueva época. ocaso del Porfiriato, el Teatro Nacional de Bellas Artes,
El presente trabajo sólo retoma algunos puntos en la Ciudad de México. Otras entidades de la Repúbli-
medulares de lo que fue el teatro durante el siglo xix. ca también contribuyeron a esa magnificencia como
Existen obras extensas y diversas que narran la vida el Teatro Degollado en Jalisco y el Teatro Juárez en
de los escenarios, así como los espacios que ocupaban, Guanajuato, por mencionar algunos ejemplos.
trabajos como los de Guillermo Prieto, Ignacio Manuel La vida, la población y los proyectos gubernamen-
Altamirano y Enrique de Olavarría y Ferrari dieron tales hicieron cambiar la fisonomía de la Ciudad de
cuenta en los diarios de la época sus referencias. México y con ella desaparecieron la mayoría de esos
Sugerimos pensar en el teatro como un espacio y teatros, de los que hoy sólo nos quedan las crónicas de
lugar vital para la vida social del pueblo, sin importar la época. Es importante conocer y reconocer nuestro
clases o credos, en el que además de reír y olvidar los patrimonio y su riqueza para preservarlo, y con ello
problemas se puede aprender y conocer de la vida. Las hacer una ciudad más noble y habitable que beneficie y
construcciones forman parte de esos escenarios que permita la convivencia de toda su comunidad.
abrigaron a una comunidad interesada en transmitir
alegrías, enseñanzas y diversión.
Rosa Evelia Almanza Mo ntañ ez
es Licenciada en Historia por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, unam, en donde obtuvo Mención honorífica y
Medalla al Mérito Universitario Gabino Barreda. Ha sido reconocida por el Diario de México a los Mejores Estudiantes a
nivel nacional. Es Maestra en Historiografía por la Atlantic International University, aiu, eu.
Ha participado como ponente en varios seminarios y coloquios. Cuenta con varios artículos y capítulos de libro
publicados, entre los que destaca en El Nacimiento de México, por el Fondo de Cultura Económica. Forma parte del Seminario
de Arquitectura y vida cotidiana, siglo xix, en la fes Acatlán de la unam; actualmente también participa en el Seminario
Multidisciplinario de Estudios de la Prensa, en la misma institución.
Su línea de investigación es Siglo xix e historia de la cultura. De 1989 a la fecha es docente en la fes Acatlán, tanto en
la licenciatura en Arquitectura (imparte materias de Historia de la Arquitectura), como en la Maestría en Docencia para la
Educación Media Superior (madems), de la cual también es tutora.

