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Introducción


                   a Plaza de la Constitución (o Zócalo) y la Plaza de   incluso para los extranjeros a través de la cultura me-
                   la República en la Ciudad de México son, casi sin   diática, pueden también estudiarse como lugares de re-
               Ldudarlo, dos lugares emblemáticos del país y para   presentación. Podría decirse que representan a la época
               los capitalinos, además, lugares de  reunión, manifes-  en que se construyeron, que es cierto de alguna forma,
               taciones y entretenimiento.  Estas plazas  se formaron   también que representan a los grupos en el poder, pero
               en diferentes épocas históricas y los edificios que las   además por tratarse de lugares de confluencia se produ-
               contienen también, y aunque no nos percatemos,    ce la interacción social, cultural y política de los sectores
               las edificaciones y los usos urbanos que generan han   involucrados y ese es el tipo de representación que aquí
               variado con el tiempo y continúan transformándose   nos interesa. Demostrar que la imagen con la que aso-
               aún. El gobierno federal y el gobierno de la Ciudad de   ciamos a estas dos plazas proviene mayoritariamente de
               México, la iniciativa privada, los ocupantes de los edi-  las acciones emprendidas en 1933, y la importancia
               ficios que las rodean y las personas que las transitan   de las edificaciones urbano arquitectónicas para con-
               han sido responsables de esas transformaciones, unos   cretar los imaginarios y las formas de representación.
               más que otros según los casos, lo que nos habla de los
               intereses y las interacciones sociales que se produce en  La Plaza de la Constitución
               los espacios públicos, así como sus usos potenciales,   El ingeniero Alberto J. Pani, Secretario de Hacienda en
               a veces, muy diferentes de aquellos que los origina-  1932, y uno de los promotores de la transformación ur-
               ron. Este artículo se detiene en las transformaciones   bana de la Plaza de la Constitución en ese año, decía que
               urbano arquitectónicas de estas plazas producidas en   la plaza era un parador de autobuses y tranvías; que ha-
               el año de 1933. Mismas que materializaron la ima-  bía que transformarla y darle un uso más digno: el his-
               gen con la que las conocemos ahora. Aunque hablar   tórico cívico al que estaban destinadas las plazas más
               de arquitectura y urbanismo nos obliga a detenernos   importantes del mundo. Y para eso estaba el gobierno
               en las funciones, en las demandas de habitabilidad de   revolucionario del cual formaba parte.
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               cada época, de programas arquitectónicos utilitarios   ¿Por qué molestaba a Pani que la Plaza funcionara
               y/o simbólicos, de técnicas y procesos constructivos,   como parador de camiones, si desde finales del si-
               además de economía e intereses personales y colecti-  glo xix fue uno de los tantos usos que tuvo? Como
               vos, lo cierto es que estas plazas, visibles para todos,   hombre educado y culto, Pani, al igual que la mayoría


               1  Cf. Alberto J. Pani, El Hotel Reforma. México: Edición del autor, 1937.




                               La invención del imaginario revolucionario en la Plaza de la República y la Plaza de la Constitución en 1933   HETEROTOPÍAS 02     43
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