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rantizar la uniformidad de la plaza en cuanto a materia-  Otra medida que repercutiría en la fisonomía del
               les de construcción, alturas y estilo. Algo que carecía la   Zócalo se registra en 1916.  En febrero de ese año se
               Plaza de la Constitución. Varios estudios han tratado   redacta la convocatoria del Concurso para el embelleci-
               las vicisitudes por las que pasó la edificación del Palacio   miento de la Plaza de la Constitución,  y los términos que
                                                                                     4
               Legislativo hasta las Fiestas del Centenario de 1910,   en ella se emplean revelan algunos cambios respecto
               cuando sería inaugurado por Porfirio Díaz. El ritmo de   a la traza urbana de la Plaza. Prevalecieron los argu-
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               las obras del Legislativo comenzó a ser más lento debido   mentos a favor de embellecer los lugares públicos, pero
               a que la federación frenó los recursos que le destinaba   junto a ellos aparecen aquellos que privilegian su fun-
               por haberse iniciado la inestabilidad política en el país.   ción o utilidad social y cívica. Se establece «huir del
               Para 1911 el Palacio lucía su estructura de hierro sin   perjuicio de decorar la Plaza con un gran monumento
               recubrir, pero se había convertido en un lugar emble-  central, reparando que el problema artístico no es algo
               mático de la capital y todos querían verlo concluido.   para la Plaza sino lo inverso, la Plaza para algo». Más
                                                           adelante se lee:
               El Zócalo en la fase armada de la                  Se trata y debe tratarse de concebir un conjunto
               Revolución hasta el año 1926                       general de elementos decorativos con que la Plaza

               Las acciones tendientes a la transformación de la Plaza   cumpla mejor su objeto: hacer lucir la belleza de
               de la Constitución como ahora la conocemos comenza-  la Catedral y del Sagrario, así como de los Pala-
               ron a efectuarse en la fase armada de la Revolución. En   cios Nacional y del Municipio, facilitando el acceso
                                                                  que demandan los respectivos destinos sociales de
               1915, en la ocupación carrancista de la capital, se desar-  esos edificios y su ubicación. 5
               mó el quiosco del zócalo junto con algunas bancas de
               hierro del jardín. En septiembre de ese año, se talan los   El mérito del proyecto que obtuvo el primer lugar, de
               fresnos frente a la Catedral y con ello desaparece el   los hermanos arquitectos Manuel y Carlos Ituarte, es
               concurrido Paseo de las Cadenas. La justificación de tal   que se ajustó a los lineamientos de la convocatoria. En
               medida fue que los árboles obstruían a los capitalinos   ella se solicitaba a los concursantes mantenerse fieles
               y a los visitantes extranjeros la contemplación de la   a los estilos de la Catedral y del Palacio con el fin de
               fachada de la Catedral; un argumento de tipo estético   lograr la homogeneidad estilística de la plaza, pero, al
               que consolidaba al estilo colonial como el propio de la   ajustarse a esta solicitud, los hermanos Ituarte eviden-
               identidad nacional y representaba a los nuevos gobier-  ciaron algo incuestionable: los estilos de la Catedral
               nos revolucionarios como sus portavoces. A nombre   (sin el Sagrario) y el Palacio Nacional eran de inspira-
               de una cultura identitaria, propia, los revolucionarios   ción renacentista. Por lo que los elementos de su pro-
               carrancista reivindicaron el colonial comenzando por   yecto eran sobrios y elegantes, pero no coloniales a la
               la vista completa de la Catedral y con ello definieron la   manera del barroco mexicano. Los arquitectos Ituarte
               vocación estética de los edificios alrededor de la Plaza.   no reinterpretaron el barroco que tanta admiración y
               Años después, ya en el poder, trasladarían ese estilo a   orgullo producía en la élite intelectual, de columnas sa-
               casi todas las plazas principales del país.   lomónicas, de estípites y de rica y colorida decoración,


               3  Cf. Javier Pérez Siller y Martha Bénard Calva, El sueño inconcluso de Emile Bénard y su Palacio Legislativo. Hoy Monumento a la
                 Revolución. México: Artes de México-Sefuros Argos, 2009.
               4  Dirección General de Obras Públicas del Distrito Federal, Concurso para el Embellecimiento de la Plaza de la Constitución, 20
                 de abril de 1916, Archivo General de la Nación (agn): Ramo Secretaría de Obras Públicas, expediente 528/57, pp. 1-2.
               5  Ibid.




                               La invención del imaginario revolucionario en la Plaza de la República y la Plaza de la Constitución en 1933   HETEROTOPÍAS 02     45
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