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Para este ensayo he dividido la pintura en cuatro   de chía a mitad de la calle. Los apretujones y gentíos
               cuadrantes;  en el  cuadrante  superior izquierdo po-  también eran parte importante en un día de venta. De
               demos observar parte del portal de mercaderes, una   igual forma, se aprecia en este cuadrante la acequia
               actividad muy importante que se realiza incluso has-  Real que venía desde el sur y por la cual se traían por
               ta nuestros días, la comercial. Se aprecia que es una   medio de pequeñas embarcaciones, recordando esto
               escena matutina y de gran bullicio donde también se   a la tradición prehispánica, suministros de víveres a
               nota el movimiento en las calles con las carretas que   la  gran  Tenochtitlán,  tales  como  verduras,  frutas  y
               transportan mercancías y las carrozas de los compra-  animales (entre otros), para el consumo humano. Se
               dores. No hay sentido de tráfico, el transporte corre   observa también un mercado, el Baratillo, menos es-
               hacia donde quiere sin importar un orden.   tructurado pero continuo al Parián en el que la mayoría
                 Se advierten los tamemes, o cargadores, que desde   de sus vendedores son indígenas, estos venden granos,
               la época prehispánica transportan cargas pesadas su-  semillas y animales. En este cuadro es importante
               jetas a su cabeza. Sacerdotes, monjas, señoras, criadas   destacar el detalle con que fue trabajado, ya que hasta
               y comerciantes deambulan por toda la plaza y el mer-  podemos distinguir la vestimenta de las personas y la
               cado que, por cierto, recibió el nombre del Parián por   mercancía que se vende.
               influencia del mercado que en aquel entonces existía   En el cuadrante superior derecho se aprecia la actividad
               en Manila.  En esta plaza se mezclaban todas las clases   comercial del Parián, principalmente con la venta de
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               sociales y todas las castas: los nobles, los pudientes, los   telas y todo un corredor de puestos improvisados del
               indígenas, los religiosos, los forasteros y habitantes de   lado derecho. Por este lado salen los carruajes que ya
               la ciudad.                                  han dejado a sus nobles ocupantes en el acceso princi-
                 El Parián tenía cuatro accesos y/o salidas que co-  pal de la catedral.
               municaban hacia los cuatro costados de la plaza. La   Al fondo se ven los portales de mercaderes en don-
               mercancía que ahí se vendía provenía principalmente   de se encontraban las tiendas de los comerciantes más
               del Oriente llegada a través de la Nao de Filipinas y de   importantes de la ciudad. Los pórticos con arcadas se
               Europa, y eran principalmente telas, encajes, bordados   construyeron con el fin de que la gente se cubriese de la
               y mobiliario. Para su venta se organizaban por el tipo   lluvia y del sol, pero estos fueron ocupados finalmente
               de mercancía; por un lado, tenderos, telas, hilos y listo-  por libreros, escribanos, barberías y talleres.  Más que
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               nes; por el otro, comida, enseres domésticos, ropa fina,   una plaza festiva, la plaza mayor se había convertido
               biombos, camas, espejos, joyas, abanicos, cristalería y   en una plaza mercantil.
               otros lujos. Estos productos eran vendidos en cajones   En este acceso podemos ver la llegada del virrey de
               y atendidos en su mayoría por el gremio artesanal de   Croix, quien fue virrey de la Nueva España de 1766 a
               los chinos.                                 1771, seguido de otros carruajes con la corte virreinal.
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                 No es novedad la venta establecida y la espontánea   Dichos carruajes se distinguen por su rojo colorido, las
               sobre las calles de toda la ciudad. En el cuadro pode-  vallas de soldados del ejército virreinal con sus unifor-
               mos ver mujeres indígenas vendiendo comida o agua




               7  Pilar Gonzalbo, op. cit., p. 23.
               8  Antonio Rubial García, op. cit., p. 33.
               9  Pilar Gonzalbo, op. cit., p. 23.




                        La influencia de la vida cotidiana en la formación de la Ciudad de México desde el virreinato hasta los inicios del siglo xx   HETEROTOPÍAS 02     5
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