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Contexto socio-histórico na a ras de suelo en el Zócalo son un microcosmos de
del Zócalo cotidiano escenarios sociales que han existido y continuamos
Apuntando a una condición más allá de representacio- viviéndolos; actividades diversas como las carpas, ca-
nes político-administrativas, económicas, discursivas rruseles, teatros, así como un sinfín de actos para la
o morfológicas, se consideraron elementos contextua- diversión pública, todas establecidas como costumbres
les que sustentan las formas de vida urbana cotidiana de ese entonces. La cotidianeidad en el Zócalo con-
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en el Zócalo capitalino, condiciones situacionales que formaba una gama de actividades de convivencia entre
son vestigios referentes de un permanente habitar el distintos estratos, esta diversidad de grupos sociales,
Zócalo a ras de suelo como un discurrir urbano pro- se predisponía cierta contraposición de parte del grupo
pio de la ciudad desde que la plancha de la plaza de la de elite, el cual juzgaba como un comportamiento no
Constitución no era plancha, ni la plaza aún tenía ese aceptable que los sujetos sociales comunes dispusieran
nombre. A decir de José Joaquín Blanco, en su trabajo de los espacios como propios y mantuvieran costum-
Espejos del siglo xx, no hay nada más viejo que una foto bres que constituían la vida en la calle, y la gente co-
de ayer. Es decir, estamos ciertos que la existencia de miera, bebiera o bailara, que se divirtiera en espacios
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la vida cotidiana y sus prácticas en el Zócalo no son públicos. Esta situación hace notar cómo, por sobre el
cosa nueva, pero lo que sí podemos afirmar, es que és- ordenamiento normativo, las costumbres continuaban
tas han devenido a través del tiempo reconfiguradas, aunque se vislumbraba ya un conflicto entre estratos
cambiantes; «cambian los usos, las costumbres, la in- que no estaban de acuerdo, ni dispuestos a compartir el
dumentaria, los gestos, los panoramas, los objetos y espacio, ni los escenarios y mucho menos las prácticas.
se diría que hasta los rostros y los cuerpos mismos». Una última premisa, en relación con la mirada crí-
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Evocar a manera de crónica estas prácticas en el tica de este análisis, corresponde a la esencia de enten-
Zócalo como apropiaciones sociales en la vida cotidia- der que el sentido sensible y la experiencia del espacio
na que desde antaño han formado parte de las imáge- recurrente son componentes que permiten pensar en
nes de la vida urbana de nuestra ciudad, es comprender la vida cotidiana como objeto de estudio de las territo-
su permanencia, la cual ha contribuido a darle desde rialidades. La familiaridad vinculante con el espacio y
entonces la condición de centro con esencia social, lugar se define por la práctica del habitar común, es de-
pero además de reconfiguradas, en cierta medida, cir, en el primero se produce un uso espacial inmediato
se han vuelto más volátiles y han dejado de producirse y utilitario, el cual, al convertirse en una constante, se
bajo un determinismo espacial, a medida que la plan- constituye en ligue y arraigo deviniendo en lugar. Bajo
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cha del Zócalo se fue transformando de una plaza con esta mirada, podemos destacar entonces la territoriali-
fuente, a un paseo con jardineras, o lo que hoy es una dad como el vínculo que une al sujeto con su espacio,
plancha de cemento plana e isotrópica. Sin embargo, un esquema mental, una representación social.
hasta ahora los usos y apropiaciones de la vida cotidia-
3 José Joaquín Blanco, Ciudad de México: Espejos del siglo xx. México: Era-conaculta-inah, 1998, p. 19.
4 Ibid., p. 18.
5 Fernando Aguayo y Lourdes Roca, El Zócalo de la Ciudad de México, 1840-1935. México: shcp-conaculta-Instituto Mora, 2004, p.
105.
6 Cf. Yi-Fu Tuan, Space and place: The perspective of experience. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1977.
54 HETEROTOPÍAS 02 Socioespacialidad de la vida cotidiana en la «plancha» del Zócalo de la cdmx. Territorialidad del discurrir social

