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nal y que, posteriormente, se fue convirtiendo en la   mentación imaginaria de su espacio, donde distintos
               fuente primaria e inmediata para comenzar a desci-  elementos hacen entenderlo como un lugar que no
               frar señales, códigos, tramas, etcétera, que proyectan   puede ser estrictamente clasificado sólo por su condi-
               múltiples rostros en distintos escenarios pero en una   ción de espacio concebido o bien racionalizado, sino
               misma plancha, con diversidad de horarios, de actores,   también por distintas expresiones superpuestas a ésta.
               de localizaciones, pero que dan unidad y coherencia a   El espacio practicado es la delimitación precisa para
               la totalidad social pese a esta aparente fragmentación   entender sus figuras de territorialidad.
               de multiplicidades efímeras.                  Por tanto, puntualizando la visión que logró con-
                 Es entonces donde los escenarios emergen mediante   densar toda esta serie de prácticas del microespacio,
               las prácticas identificadas, el registro topográfico del   así como de temporalidad remota y variable, no de-
               lugar define localizaciones en su interior y prevé con-  terminadas, ni permanentes capturadas en un cuerpo
               ceptos pragmáticos del paisaje, del ambiente urbano;   fotográfico que no permitió que se diluyeran; podemos
               asimismo,  permite  construir  una  cartografía  mental   señalar que se definió justamente en la conjunción de
               de las apropiaciones sociales del espacio. Estos escena-  lo físico del espacio y lo práctico del mismo, en mo-
               rios van entretejiendo un conjunto de circunstancias   mentos concretos, es decir, la «sinergia que existe en-
               alrededor de acontecimientos cotidianos con represen-  tre el espacio y la socialidad», condición que Michel
               taciones en distintos horarios y con distintos actores.   Maffesoli considera como el hecho de «sentir y resen-
                 Abordamos una realidad de escenarios construi-  tir en común la vida cotidiana contemporánea»;  en
                                                                                                 9
               dos en la plancha del Zócalo capitalino que emerge   este sentido, los sujetos sociales observados en la plan-
               con cada práctica social cotidiana; la pertinencia y   cha, conformaron espacialmente en un mundo común.
               sistematización de los escenarios se lograron median-  De este modo se entiende la construcción social de
               te el análisis de una colección fotográfica,  así como   la realidad de este espacio; el desentramar esta diver-
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               la decodificación de las mismas. Por tanto, los esce-  sidad de escenarios y de prácticas como conjuntos de
               narios de los que hablamos en este trabajo implican   referencias compartidas por todos los practicantes del
               espacios en los que el continuo flujo de ideas, espon-  lugar, que como ya se señaló, existe por sobre toda es-
               taneidad o actividades diarias generadas por nues-  tructura político-territorial, planeación urbana, arqui-
               tra sociedad son la materia fina de la escenificación.   tectónica o concepciones racionales del espacio de esta
               Actualmente nuestra sociedad ha perdido el miedo a   plancha en la ciudad contemporánea.
               intervenir el espacio y hacerse presente en éste, inte-
               ractuando a través de infinitas expresiones de comuni- Algunos de los escenarios
               cación para retomar su presencia en torno a la ciudad  territorializados

               que vive, transforma, y reinventa diariamente.   El reloj Solar – la sombra social. Este escenario se susten-
                 Podemos entender entonces que la composición   tó en la búsqueda de prácticas y apropiaciones socia-
               de una imagen urbana es también aquella impresión   les establecidas en torno al mástil del asta bandera y
               conseguida colectivamente en un alto nivel de seg-  la sombra que proyecta hacia la plancha del Zócalo. La


               8  Una revisión completa de esta colección de fotografías se encuentra como anexo de la tesis de maestría de Raúl Romero, La
                 ciudad territorializada. Usos y apropiaciones sociales contemporáneas del espacio urbano en el Zócalo de la ciudad de México,
                 2009, así como su documentación por cada serie y unidad simple. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar. (Disco electrónico),
                 Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora), catalogación: mxim-dr-1.
               9  Michel Maffesoli, «La potencia de los lugares emblemáticos», traducción Daniel Gutiérrez Martínez, en Convergencia. Revista de
                 Ciencias Sociales, vol. 14, núm. 44, mayo-agosto de 2007, pp. 41-57.



           56    HETEROTOPÍAS 02     Socioespacialidad de la vida cotidiana en la «plancha» del Zócalo de la cdmx. Territorialidad del discurrir social
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