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mes, y la gente (nobles y sacerdotes) que observan con virrey hacia la Catedral, elementos del ejército cuidan-
atención este arribo. Frente a éste se distingue un gru- do que la gente no invadiera el acceso al virrey, el cor-
po de cantores con guitarras que además de amenizar tejo virreinal, sacerdotes, mujeres de diferentes clases
el momento de las compras, también recibían alguna sociales, etcétera. Sobre la línea del carruaje en primer
limosna o moneda por sus canciones. Hacia el lado in- plano de este cuadrante hay una escena de posible hur-
ferior izquierdo de este cuadrante se ve una fuente en to efectuado por un rajabolsas o arrebatacapas, ya que
donde los aguadores se abastecían del preciado líquido un señor está dando de palos a otro, una señora parece
para después llevarlo a las casas o comercios y vender tomarle de los cabellos y llega un soldado.
su servicio; cercana a ésta, la horca. Por otro lado, la diversión fue importante en la vida
Es importante destacar que en la pintura se puede citadina virreinal. Por ejemplo, el virrey don Luis de
ver el atrio de catedral bardeado, con algunas trone- Velasco ii propone el paseo de la Alameda, en un terre-
ras o pequeñas ventanas. Otro detalle importante del no de forma rectangular, sembrada con árboles fron-
cuadro es el uso de la perspectiva en donde los objetos dosos y atravesada por caminos interiores por donde
y las personas de estos cuadrantes aparecen más pe- podían circular paseantes a pie, en carrozas o en caba-
queños que los de los cuadrantes siguientes, la pers- llos o literas, contaba con una fuente central y una en
pectiva tiene más cerca al observador en la parte baja cada una de sus esquinas. Dicha alameda estuvo bar-
del cuadro. deada y enrejada pero permitía el libre acceso a toda
En el cuadrante inferior izquierdo los elementos la población.
compositivos del cuadro se encuentran más cerca y se Una celebración muy ligada con la historia de la ciu-
pueden apreciar mejor. Continuamos viendo la acequia dad fue la del Paseo del Pendón, donde se realizaba un
Real. La actividad comercial es más improvisada, las desfile anual, cada 13 de agosto, día de San Hipólito,
vendedoras están sobre la tierra sentadas sobre peta- santo patrono de la ciudad:
tes; en los corredores, transitan los caballos por don- Esta celebración consistía en dos cabalgatas en-
de sea, y en conjunto con los coches tirados por las cabezadas por las autoridades municipales que
bestias, vemos que éstos transportan nobles españoles enarbolaban el pendón, rojo y blanco, de la ciu-
o criollos e indígenas, los cuales se distinguen por su dad. Marchaban, el día 12 para las vísperas y el
vestimenta. siguiente para la misa solemne, desde las casas
Se vislumbra una especie de templete con perso- del Cabildo hasta el templo del santo. Un gran
nas dentro, seguramente trabajadores que ofrecían concurso de gente engalanada acompañaba el
cortejo; completaban las fiestas juegos ecuestres
sus servicios. Dicho templete se encuentra sobre una y una corrida de toros. 10
plataforma con dos escalones y rodeada por mujeres
indígenas que venden sentadas sobre petates en el piso. Las inundaciones y los incendios también formaron
En el cuadrante inferior derecho, que es en el que se parte de esta vida cotidiana y dejaron especial hue-
ve a las personas más de cerca, sobresalen los rostros lla, como sucedió con la inundación del 20 de marzo
de los personajes, como mujeres indígenas vendiendo, de 1629, cuando la lluvia no paró durante dos días,
y parte de la corte virreinal flanqueando el cortejo del continuando las inundaciones hasta 1634; o, como el
10 Ibid., p. 31.
6 HETEROTOPÍAS 02 La influencia de la vida cotidiana en la formación de la Ciudad de México desde el virreinato hasta los inicios del siglo xx

