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En términos de los escenarios, éste resultó el más   lo denunció, ni lo molestó, ni le dijo nada; el escenario
               volátil de todos, pues enmarca una serie de prácticas   se readaptó y la cotidianeidad continuó.
               poco observadas; lo cierto es que dentro de las mil po-
               sibilidades de usos y apropiaciones enmarcadas en los  Cierre reflexivo

               escenarios ya delimitados, pero suceden con una cons-  Uno de los ejes que conformó la perspectiva de este
               tante repetición que las vuelven la cadena de una nueva   estudio fue conocer el contexto socio-histórico de la
               demarcación escénica en el espacio de la plancha, con-  vida cotidiana del Zócalo, contextualizarla como una
               siderando, así, otra dimensión transitoria de esta tota-  dimensión social que siempre ha existido, pero que por
               lidad social de la vida cotidiana en este espacio público.  sobre todo se ha reconfigurado en la medida en que
                 Recorriendo justo los escenarios ya definidos sobre   las transformaciones paisajísticas, la aceleración de la
               la totalidad de esta plancha, la transición de una acción   dinámica urbana, la segregación morfológica, la con-
               no esperada se produce y forma parte del todo cotidiano,    ceptualización especulativa, entre otras, han modelado
               por ejemplo, un grupo de cinco chicas que llegó una   y reconfigurado este espacio; sin embargo, a pesar de
               mañana con algunos carteles que ellas mismas ela-  estas  modificaciones  se ha  acentuado la  centralidad
               boraron con la consigna que decía «regalo abrazos»   de este sitio, así como su vida cotidiana permanece
               o «abrazos gratis» y en el transcurrir de escenarios y   en el habitar y practicar el Zócalo. Dichas estructuras
               prácticas corrían hacia los sujetos sociales que transi-  transcurren hoy como múltiples formas de territoriali-
               taban o permanecían en la plancha y sin el menor aviso   zar el espacio mediante usos y apropiaciones de la vida
               los abrazaban. Los sujetos reaccionaban de facto con   cotidiana a ras de suelo en la plancha del Zócalo como
               sorpresa, aunque enseguida se adaptaban al momento   un microcosmos de escenarios sociales que han existi-
               y contribuían a la situación sin enfado; no faltó quien   do y continuamos viviendo.
               no le pareciera muy agradable la acción y terminara   Por lo tanto, la cotidianeidad de la plancha de la pla-
               evadiendo  la  práctica,  principalmente  extranjeros  y   za de la Constitución de hoy se establece como núcleo
               hombres acompañados por sus parejas.        central de la ciudad desde la misma Colonia y se define
                 Un caso excepcional fue el que realizó un señor ma-  por prácticas de constante socialización. Lo cierto en-
               yor que con aspecto de indigente o al menos de man-  tonces es que la vida cotidiana en la plancha del Zócalo
               tenerse con la misma ropa por varios días y con cierto   sigue goteando puntualmente cada día en nuevas for-
               aliento alcohólico, caminaba por la plancha ofreciendo   mas de socialización, de territorialidades que no sólo se
               periódicos de los que produce un movimiento llama-  adaptan a un espacio de acuerdo a su condición física y
               do «nueva izquierda» y que se imprimen para regalar;   discursiva, como era en mayor medida en siglos pasa-
               pues él, como otros, los ofrece y pide cooperación; de   dos, sino que hoy intervienen más el espacio practicado.
               pronto y en medio de la movilidad conjunta de es-  Otro punto importante fue la dimensión metodo-
               cenarios y prácticas diversas, el señor sacó un vaso    lógica y la experiencia de campo, que implicó nece-
               de plástico y comenzó a orinar en él, con tal destreza   sariamente la experiencia relacional con el espacio, el
               que sólo se paró, se cubrió ligeramente con la bolsa    reconocimiento de los escenarios y el situacionismo
               en que portaba los periódicos y realizó el acto, caminó   de los actos en vivo producidos por los sujetos sociales
               hacia una de las coladeras y tiró sus desechos. Fue sor-  Lo que sí es cierto es que los procesos experiencial y
               presivo pero en esta plancha de todas las posibilidades   metodológico entraman estructuras de mayor orden
               resultantes, esta acción se dio como si nada ¿Quién se   cualitativo en sus técnicas que bien ancladas a la di-
               dio cuenta? Al parecer nadie y si alguien lo percibió ni   mensión  teórico-conceptual  lograron  de-construir,




           60    HETEROTOPÍAS 02     Socioespacialidad de la vida cotidiana en la «plancha» del Zócalo de la cdmx. Territorialidad del discurrir social
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