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tumulto del 8 de junio de 1692, llamado el «motín Condesa para la clase burguesa; las colonias Santa Ma-
del hambre», el cual resultó en un fuerte incendio al ría y la San Rafael para la clase media y la Morelos, la
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palacio Virreinal por causa del descontento popular. Bolsa y la Santa Julia para la clases bajas.
Un punto interesante a comentar es el de lo suce- Es aproximadamente hacia la quinta y sexta década
dido al interior de la casa habitación, en ese espacio del siglo xix cuando la Ciudad de México sufre trans-
al que actualmente se le nombra la «quinta fachada» formaciones importantes debido al fraccionamiento de
y que en muchas ocasiones solo sirve para dejar al pe- los grandes conventos religiosos que fueron desbara-
rro o lanzar los trebejos que ya no sirven, a saber, la tados a partir de la promulgación de la ley de nacio-
azotea. Durante la época virreinal, y también durante nalización de los bienes del clero regular y secular en
el siglo xix, este espacio se acondicionó como lugar de 1859. Se destruyeron capillas como la de Talabarte-
esparcimiento y de descanso, especialmente para las ros, localizada en la calle de Empedradillo, hoy Monte
mujeres. Las azoteas se decoraban con tapices que bien de Piedad; las localizadas en la avenida Calvario, hoy
podrían estar dentro de una sala por su calidad, ahí se to- Avenida Juárez; y la capilla del Ecce Homo enfrente
maba el chocolate o se descansaba. Algunos edificios del convento de San Hipólito. Se destruyeron las imá-
todavía cuentan con sus torreones y miradores como genes y los nichos de las esquinas de fachadas en casi
sitios de reunión. 12 toda la ciudad.
Para el siglo xix la Ciudad de México también tuvo Con el fin de seguir con la libre utilización del suelo
notables cambios y transformaciones. Una de éstas se urbano, producto de esta desamortización de bienes,
dio como consecuencia de la ley de desamortización de aumentó el número de propietarios de esas amplias ex-
los bienes eclesiásticos dictada por el presidente Benito tensiones de terreno, muchos de ellos, a diferencia de
Juárez en 1859; en México hubo amplia oportunidad sus antiguos propietarios, dieron especial importancia
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laboral para los arquitectos, ya que se liberó el 48% al uso mercantil de sus nuevas propiedades.
del suelo urbano de la Ciudad de México, conformado Pero cabe destacar otro fenómeno interesante, y es
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por las propiedades hasta ese entonces pertenecientes que la mencionada redistribución del suelo no cumplió
al clero. con una función social enfocada en el beneficio de
Otra consecuencia de este proceso fue la formación las mayorías, sino que fueron los grandes ricos y los
de nuevos asentamientos en los límites de la ciudad, grandes comerciantes quienes compraron estos bienes
dando origen a nuevas colonias para personas de dife- aprovechando la urgencia del gobierno por la obten-
rentes condiciones sociales, cosa que no es exclusiva ción de recursos que le ayudaran a sanear la maltrecha
de este tiempo ya que desde el pasado virreinal de la economía mexicana.
ciudad se distinguió por su marcada división territo- Así, pues, la desmembración de estas vastas pro-
rial para la habitación de las distintas castas. En esta piedades y la destrucción de templos y capillas dieron
segunda mitad del siglo xix, y entrado el siglo xx, como consecuencia un nuevo reordenamiento urbano.
se formaron colonias como la Juárez, la Roma y la
11 Ibid., p. 38.
12 Ibid., p. 53.
13 En 1859, Juárez, que para entonces desempeñaba el cargo de presidente de la Suprema Corte de Justicia, asume la
presidencia de la República en Guanajuato debido al golpe de estado en contra de Comonfort; será hasta el 15 de junio
de 1861 cuando Juárez sea electo presidente constitucional.
14 Enrique X. de Anda, Historia de la arquitectura mexicana. México: Gustavo Gili, 2006, p. 148.
La influencia de la vida cotidiana en la formación de la Ciudad de México desde el virreinato hasta los inicios del siglo xx HETEROTOPÍAS 02 7

