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sin que se trate dos formas diferentes de nombrar lo inmediatez desestructurada de los espacios globales
mismo, tienen más puntos complementarios que anta- abstractos. […] Frente a los automatismos de la políti-
gónicos, pues suponen una suerte de anudamiento de lo ca y la debilidad institucional, la reconstrucción de un
que tradicionalmente se distingue como público y pri- concepto normativo de lo público permitirá introducir
procedimientos de reflexión en una vida política que
vado, con lo cual nos obligan a tratar de pensar en for- suele estar dominada por lo inmediato: la tiranía del
ma novedosa la articulación entre ambas dimensiones. presente, la inercia administrativa, la desatención ha-
A su vez, Rabotnikof considera seguir tres líneas cia lo común, la irresponsabilidad organizada. 20
para redefinir lo público como lugar común. Por un
lado, es importante «desatanizar» el Estado y repen- Para este autor, la definición de lo público radica en el
sar en una concepción amplia en la que se recupere tipo de comunicación entre los actores sociales para la
su dimensión legal, su importancia en el desarrollo producción del ámbito en el cual se deciden los asuntos
económico-social y se le rescate como referente sim- de interés común. Desde esta perspectiva, la denomi-
bólico. Por otro lado, la autora propone pensar el espa- nación de espacio público abarca muchos de los aspec-
cio público en términos de su constitución como un tos de la vida social y es la calidad de la comunicación
espacio de comunicación global, desmarcándose de la la que favorece u obstaculiza el desarrollo del espacio
asociación con el Estado o la sociedad civil cuando se en el que se reflexiona y se decide sobre los asuntos de
le piensa como esfera pública. Finalmente, Rabot- interés común.
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nikof sugiere el retorno a la idea de proyecto como Las definiciones no hacen al espacio público, tan sólo
«una orientación política hacia el futuro –que había nos orientan para observar los procesos que en la vida
desaparecido del horizonte político en las dos últi- social se producen. Aunque, a su vez, los fenómenos
mas décadas– que requiere la invocación de algún tipo observados puedan poner en cuestión los mundos con-
de comunidad política y parece redefinir los mapas de ceptuales, abriendo la posibilidad de replanteamientos
búsqueda del lugar común». 18 o nuevas formulaciones.
Mientras, Innerarity parte de la hipótesis de que el
espacio público es «esa esfera de deliberación donde se «Parque La Tortuga»: lugar y experiencia
articula lo común y se tramitan las diferencias» para La noción de lugar común de Rabotnikof, al igual que
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sustentar que este espacio: la idea de configuración subjetiva y experiencial de Innerarity,
parecen expresar adecuadamente la aspiración de de-
No constituye una realidad dada, sino que se trata
más bien de una construcción laboriosa, frágil, varia- sarrollo en el proyecto «Parque La Tortuga», en tanto
ble, que exige un continuado trabajo de representa- que, por la disposición geográfica y las condiciones to-
ción y argumentación, cuyos principales enemigos pográficas de la zona –que se describieron en el primer
son la inmediatez de una política estratégica y la apartado de este texto–, el parque puede ser el patio
común de los habitantes de la demarcación territorial.
17 «Se refiere a espacios y procesos de comunicación abiertos, autónomos y políticamente relevantes»
(Andrew Arato y Jean Cohen, «Esfera pública y sociedad civil», en Metapolítica, vol. 3, núm. 9, p. 37). Por
otra parte, la esfera pública se entiende de diversas formas, dependiendo también como se conciba la
actividad política (Cf. Sergio Costa, «La esfera pública y las mediaciones entre cultura y política: el caso
de Brasil», en Metapolítica, vol. 3, núm. 9, pp. 95-107).
18 N. Rabotnikof, op. cit., p. 44.
19 Daniel Innerarity, op. cit., p. 14.
20 Id.
96 HETEROTOPÍAS 02 El espacio público como construcción subjetiva del lugar común. Experiencia en el «Proyecto Parque la Tortuga»

