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Esta es la función que, derivada de nuestras obser-  consideraciones importantes. La primera es que la sig-
               vaciones, le atribuimos al parque. Aparentemente es   nificación del lugar y lo propio no puede ser asociada
               clara y visible,  pero esta designación no forma parte   a valores positivos únicamente; esto es, quienes sig-
               de las significaciones de los usuarios y vecinos.  nifican un lugar y lo hacen propio pueden hacerlo en
                 Concebir el parque como patio común parece traer   el rango de lo que se considera socialmente deseable,
               en sí la noción de lugar común; esto sería de tal forma   pero también lo pueden hacer fuera de ello. Por eso es
               si pensáramos en el lugar únicamente como la demar-  importante, en el estudio de estos procesos, no atribuir
               cación físico-espacial. No obstante, la idea del patio   valores positivos o negativos a las categorías analíticas.
               común como lugar común conlleva mucho más que   En el caso del «Parque La Tortuga», la construcción
               unos metros cuadrados de extensión.         del sentido de lugar y de pertenencia se observa más
                 Un lugar es tal por el contenido simbólico que lo   claramente en quienes –en su momento– se negaron a
               sostiene, esto a través de redes y relaciones de senti-  permitir que los vecinos ajenos a la colonia Fuentes de
               do.  El sentido de lugar es una construcción social y   Tepepan utilizaran la cancha de usos múltiples. En la
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               subjetiva simultánea, lo que permite que algo abstracto   primera fase de la investigación, no se observó alguna
               y genérico «se convierta en lugar gracias a la experien-  expresión del sentido de pertenencia entre los usuarios
               cia y a la acción de los individuos que, viviéndolo co-  del parque, lo cual no quiere decir que no existiera,
               tidianamente, lo humanizan y llenan de contenidos y   sólo que no se hizo explícito si le otorgaban al parque
               significados».                              un significado como lugar.
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                 Ambos autores remiten la significación de lugar a   La segunda consideración se relaciona con la noción
               un sentido de lo propio construido simbólicamente    de experiencia, pues no podemos evocarla y, al mismo
               a través de la experiencia y la acción. Ortiz señala que   tiempo, dejarla en la ambigüedad. En el contexto de esta
               no es muy clara la diferencia entre el sentido de lugar   investigación, la experiencia no es una vivencia que au-
               y el sentido de pertenencia, lo que da cabida a la ambi-  tomáticamente produce un efecto, tal como se reporta
               güedad de la expresión, pues el sentido de pertenencia   en otras investigaciones, o, como señala Fuentes, «si
               puede entenderse como «el conjunto de sentimientos,   los imaginarios se construyen de las múltiples expe-
               percepciones, deseos, necesidades […] construido sobre   riencias de habitar y/o pensar la ciudad, entonces las
               la base de las prácticas y actividades cotidianas desa-  formas concretas de experimentarla se deben reflejar
               rrolladas en los espacios cotidianos». 23   en ellos. Por esto, si las experiencias son positivas o pla-
                 De alguna manera, ambas expresiones –sentido    centeras producirán imaginarios gratos y agradables». 24
               de lugar y sentido de pertenencia– están profundamen-  La noción de experiencia se refiere al «proceso de
               te implicadas y, sin duda, tienen que ver con la calidad   destrucción, sustitución, extinción de los signos en
               de la experiencia de quien genera tal sentido.   la conciencia, en configuraciones de duración incier-
                 Ahora vale la pena detenernos para pensar en dos   ta, abierta a la irrupción de sensaciones imprevistas



               21  Alicia Lindón Villoria, Daniel Hiernaux-Nicolas y M. Ángel Aguilar, «De la espacialidad, el lugar y los imaginarios
                 urbanos: a modo de introducción», en Lugares e imaginarios en la metrópolis, Barcelona: Anthropos, 2006, pp. 9-25.
               22   A. Ortiz I. Guitart, op. cit., p. 69.
               23   Fenster, apud ibid., p. 70.
               24   José Humberto Fuentes Gómez, «Imágenes e imaginarios urbanos: su utilización en los estudios de las ciudades»,
                 en Ciudades. Análisis de la coyuntura, teoría e historia urbana, núm. 46, Puebla: rniu, abril-junio, 2000, p. 9.




                            El espacio público como construcción subjetiva del lugar común. Experiencia en el «Proyecto Parque la Tortuga»   HETEROTOPÍAS 02     97
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