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En relación con la primera tesis —la de que la vio- Hace algunos años, el doctor Pablo González Casanova,
lencia contemporánea está relacionada con la forma de en un artículo que salió en una revista de un centro
las ciudades industriales y de los Estados democráti- de la universidad, habló justamente del neo feudalismo
cos modernos, es decir, con la forma del capitalismo que estamos viviendo, sobre todo, al comienzo de este
contemporáneo—, se puede decir que se refiere a una siglo. Y esto ya es una idea generalizada: el capitalismo
violencia estructural o sistémica del capitalismo, es actualmente está adoptando una forma neo feudal.
decir, de las formas de producción. Esta es una te- El segundo punto que señala Ogilvie es el de los lla-
sis que sostienen muchos autores, entre ellos, Sla- mados sujetos desechables, es decir, sujetos producidos por
voj Žižek, y Étienne Balibar. Ellos hablan de violencia estas formas del capitalismo. Tampoco es el único ni el
estructural o sistémica como la forma de violencia intrín- primero en proponer esta idea de personas desechables
seca al capitalismo y a la reproducción de las leyes del o sujetos excedentarios. Marx, en el capítulo sobre la
mercado, que se presenta como el resultado de un pro- acumulación originaria en El capital, ya hablaba de estos
ceso objetivo en el que no puede reconocerse ningún sujetos en los siguientes términos:
sujeto y no puede atribuirse culpabilidad a nadie. Es Las fuerzas sociales generales del trabajo, incluidas las
decir, no podemos encontrar ningún culpable en esta fuerzas naturales y la ciencia, aparecen directamente
forma de violencia porque es una violencia estructural como armas, sea para echar al trabajador a la calle,
del sistema, y, en este sentido, ahí es donde nosotros para ponerlo como un sujeto excedentario; sea para
tenemos que reflexionar en qué medida somos indi- romper su especialización y las pretensiones basadas
vidualmente cómplices de esta violencia que no vi- en ella, sea para someterlo al despotismo y a la disci-
plina militar del capital.
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sualizamos, de la que no nos percatamos. Este tipo de
violencia, para Žižek, es justamente la violencia más Con términos semejantes, pensadores contempo-
terrible y más peligrosa, precisamente, porque no la ráneos se refieren a este sector social. No les llaman
vemos. Y esto, de alguna manera, es en parte lo que exactamente «personas desechables», pero el señala-
Ogilvie está sosteniendo. miento existe. Fanon, por ejemplo, habla de muertos
Otras perspectivas también se refieren a la estruc- vivientes; Bauman habla de parias cuyas vidas son
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tura misma del sistema capitalista como fuente de la desperdiciadas en los siguientes términos:
violencia extrema. Zayak Valencia trata esto de forma Expulsados y excluidos por causas diferentes, los re-
ejemplar. Sostiene que las formas de violencia actuales sultados son los mismos: enfrentados a la amedren-
corresponden a lo que ha llamado capitalismo gore, conce- tadora tarea de procurarse los medios de subsistencia
bido como un cambio radical del capitalismo tardío, con oríge- biológica, al tiempo que despojados de la confian-
nes rastreables al post fordismo, a la aparición de nuevas za en sí mismos y de la autoestima necesarias para
tecnologías, a la globalización y a una economía neo feudal. mantener su supervivencia social […] han devenido
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superfluos, inútiles, innecesarios e indeseados, y sus
Pero no solamente ella le llama economía neo feudal. reacciones, inapropiadas o ausentes. 8
5 Así lo dice la autora textualmente: «con capitalismo gore nos referimos al derramamiento de sangre explícito e injustificado […], al
altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos
predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento». Sayak
Valencia, Capitalismo Gore, México: Paidós, 2016, p. 25.
6 Karl Marx, La tecnología del capital. Subsunción formal y subsunción real del proceso de trabajo al proceso de valorización (extractos
del manuscrito 1861-1863) (1), selección y traducción de Bolívar Echeverría. Tomado de K. Marx, F. Engels, MEGA, II, 3., Dietz Verlag,
Berlín (rda), 1981. Los fragmentos traducidos corresponden a los cuadernos: I1, pp. 82-84; iv, pp. 234-236 y 252-254; xix, pp. 2013,
2017, 2020-2030; y xx, pp. 2053-2058. Publicado originalmente en Cuadernos Políticos núm. 37, julio-septiembre, era, México, 1983.
7 Sartre hace este señalamiento en el prefacio a Los condenados de la Tierra.
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