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Estos mismos parias son para Sloterdijk «un sinnú- El pensador francés hace una breve genealogía del
mero de personas no utilizables, desordenadas e infeli- problema y encuentra ya en Hegel la idea de que el
ces, que no pueden ser absorbidas ni por mercados de desarrollo natural de la sociedad civil produce, inevi-
trabajo, ni por regímenes militares». 9 tablemente, individuos que no sólo están amenazados
Al respecto, Bertrand Ogilvie se pregunta si a partir de de pobreza o de injusticia, sino que simplemente están
las revoluciones industriales y la universalización «de más». Hegel los llama «la plebe». Hannah Arendt
del salario se están produciendo nuevas formas de vio- los llama «supernumerarios», o «individuos en exce-
lencia que se superponen a las antiguas. Supone que so». Ogilvie considera que hay que ir más allá de lo que
en las sociedades modernas no sólo hay una diferencia dice Arendt, es decir, que este exceso del que habla se
cuantitativa de las prácticas violentas, sino que lo que puede considerar también un exceso desechable. Cuan-
se vive es una nueva forma de las mismas: la producción do habla de personas desechables, Ogilvie no se está
de sujetos desechables como consecuencia de la antes men- refiriendo a un recurso retórico, tampoco se está refi-
cionada «violencia estructural o sistémica». 10 riendo a ninguna moda ambientalista de problemas de
Marx utilizó un concepto económico muy riguroso la basura, o de los desechos electrónicos, o de todos los
y preciso para referirse a un fenómeno similar, el ejér- tóxicos; no, no se está refiriendo a eso. No hay ningún
cito industrial de reserva, que se refiere a todos aquellos recurso retórico ni efectista. Ogilvie se está refirien-
desempleados que, se puede decir, estaban en la banca do a una necesidad conceptual de la actualidad en la
esperando a ser contratados, algo así como los jugado- que los conceptos de la plebe, los supernumerarios, o el de
res de baseball. Hay una banca, ¿cierto? Hay una banca ejército industrial de reserva no dan cuenta más de lo que
y ahí están esperando que alguno de los jugadores en se está viviendo; ya no se trata de una reserva, sino de
turno se agote o sea fauleado y, entonces, tengan que millones de personas que quedan desarticuladas en los
recurrir a los que están en la banca. Marx se refería, de límites del mercado. Este fenómeno, dice Ogilvie, es
alguna manera, sin usar la analogía deportiva, al ejér- algo del presente que no tiene que ver con el tipo de
cito industrial de reserva como aquellos desempleados violencia antigua.
que estaban en la banca, que estaban en reserva y que Por último, el tercer punto al que me quiero refe-
posteriormente serían contratados. Siguiendo a Ogil- rir tiene que ver con el mecanismo que permite que
vie, eso ya no ocurre ahora. Se puede decir que el con- estas sociedades produzcan personas desechables,
cepto marxista literal de ejército industrial de reserva es que Ogilvie denomina desinvestidura simbólica. Es inte-
un concepto que ya no aplica en la actualidad porque resante que se use este concepto porque nos lleva en
ahora se producen sujetos que nunca serán contrata- seguida al universo freudiano, aunque también tiene el
dos, que ya están destinados a ser sobrantes. sentido del reconocimiento de un rango o de un poder
8 Zigmunt Bauman, Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias, Barcelona: Paidós, 2004, p. 59.
9 Sloterdijk, Has te cambiar tu vida, Valencia: Pre-Textos, 2012, p. 437.
10 En otras palabras, afirma que las formas de la violencia de los tiempos actuales no son las mismas de antes. Hay aquí una discusión
amplia con quienes consideran que la violencia que vivimos actualmente es la misma violencia que ha existido desde que existe la
humanidad. Entre ellos, hay quienes sostienen que la única diferencia es cuantitativa, porque la cantidad de personas que habitan
actualmente el planeta es infinitamente mayor que en distintas épocas, y justamente eso hace que la violencia sea más copiosa,
pero no en un sentido proporcional. Hay otras personas que sostienen esta misma idea, pero, según ellos, lo que ocurre es que en
la actualidad la tecnología y el desarrollo tecnológico de los medios de comunicación ha hecho que percibamos de manera más
amplia y directa las distintas formas de la violencia existente, pero que cualitativamente ha sido la misma a lo largo de la historia.
Hay otras posiciones, como la de Ogilvie, que dicen que no, que hay un corte cualitativo entre la violencia que se ha vivido histó-
ricamente y la violencia que se vive actualmente.
34 HETEROTOPÍAS 03 De la destrucción a la reconstrucción posible

