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(del señor feudal a su vasallo). Es importante aclarar  es un lugar común». Y lo es. Pero, a la vez, si partimos
               que en este contexto la noción de investidura es ambi-  de que nuestras relaciones con el mundo, en general y
               gua. Freud utilizó por primera vez el término en 1895  en abstracto, son relaciones a través de identificaciones
               en Estudios sobre la histeria,  y su sentido fue cambian-  con él —con los objetos, con las personas con las que
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               do con el tiempo, nunca alcanzó univocidad definiti-  nos relacionamos, con todas las ideas, valores e ideales,
               va sino que siempre osciló entre lo neurológico y lo  y con todo—, toda nuestra relación con el mundo es una
               psicológico,  a veces era pensada como excitación y a  relación vía identificaciones.
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               veces como monto de afecto.  Llama la atención que uno   Cuando Ogilvie habla de la desinvestidura simbólica de
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               de los sentidos del concepto de investidura proceda del  las sociedades industriales se refiere a que, en los Estados
               vocabulario militar; se trata de una movilización de la  modernos, y dadas las condiciones del capitalismo
               energía pulsional para unirla a la imagen de un objeto,  de las que antes hablamos, ha desaparecido la forma
               como si se tratara de tropas que se están movilizando  universal del Estado y de sus instituciones, que tienen
               para asaltar un cuartel. Esto, a veces, es pensado en tér-  como función ofrecer ámbitos de pertenencia a los ciu-
               minos de afecto: una movilización de energía afectiva  dadanos, que confieren sentido a las acciones y a las
               que se une a un determinado objeto.         vidas mismas. Es decir, en los términos del concepto
                 En este sentido, son relevantes las conclusiones que  freudiano de investidura, lo que se hace es ya no proyec-
               extrae Ernesto Laclau cuando analiza este concepto en  tar ninguna idea hacia los grupos macro y micro en los
               su trabajo La razón populista. Dado que Freud considera  que nos movemos, ninguna creencia de que ahí esta-
               las identificaciones como precipitados de investidura,  y  mos bien, de que desde ahí nos reconocen y, a la vez,
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               dado que, por otra parte, Freud afirma que «la identifi-  podemos reconocernos a nosotros mismos como parte
               cación es “la exteriorización más temprana de un lazo  de ese grupo, de ese proyecto. Esta es la idea univer-
               afectivo con otra persona”»,  entonces, «la investidu-  sal del Estado que está presente en casi todas las teo-
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               ra pertenece necesariamente al orden del afecto».  En  rías del Estado, pero que además estuvo en práctica du-
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               el libro antes mencionado, Laclau le dedica un espacio a  rante todo el periodo en el que regía el estado de bienes-
               analizar el concepto de investidura, y plantea estas am-  tar —ustedes son muy jóvenes y seguramente a muchos
               bigüedades de Freud, pero llega a la conclusión de que,  de ustedes no les tocó vivirlo propiamente.
               efectivamente, hay una fuerte relación de la investidura   Lo que nos dice Ogilvie es que cuando el Estado que-
               con los afectos.                            da desinvestido de su función universal, lo que ocurre
                 Laclau afirma que en Freud la investidura es un con-  es que el Estado ya no proyecta hacia la sociedad la
               junto de identificaciones, nada menos y nada más. Por  idea, la sensación, la subjetividad, de que los ciudadanos
               otro lado, la identificación en Freud es la expresión bá-  cuentan con él, de que éste y sus instituciones están ahí
               sica y primaria de un lazo afectivo con otra persona.  para velar por los ciudadanos, para ver por sus intere-
               A mí me encanta esto. Ustedes dirán «bueno, pero eso  ses. Eso quiere decir que el Estado y sus instituciones se



               11  Sigmund Freud, «Estudios sobre la histeria», en Obras completas, tomo ii, Buenos Aires: Amorrortu, 2008.
               12  Según señalado por Strachey en el tomo iii de las Obras completas, p. 63.

               13  Ibid., p. 67.
               14  Sigmund Freud, «31ª Conferencia “La descomposición de la personalidad psíquica”», de «Nuevas Conferencias de Intro-
                 ducción al Psicoanálisis», en Obras Completas, tomo xxii, Buenos Aires: Amorrortu, 1964, p. 59.
               15  Ernesto Laclau, La razón populista, fce: México, 2005, p. 69.

               16  Ibid., p. 120.



                                                               De la destrucción a la reconstrucción posible   HETEROTOPÍAS 03    35
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