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gías, cuya unidad no está asegurada, sino solamente una  que hacemos después es constituir haces de puntos de vista.
               cierta posibilidad de trasladarse entre ellas. El procedi-  Con estas ideas generales intentaremos aproximarnos a
               miento de traslación lo llamamos «morfismo» o trans-  la ciudad con el fin de orientarnos en ella.
               formación. Ahora, cada espacio general lo reconstrui-
               mos a partir de mapas locales. Es así que producimos  Diagramas de la ciudad
               un atlas. En un sentido filosófico, un atlas no querría  Mucho se ha escrito en sentido histórico sobre las
               decir más que el esfuerzo por reconstruir el espacio en  ciudades: su fundación, su expansión, sus desastres, su
               el cual surgen las preguntas más atingentes de la épo-  desarrollo tecnológico, etc. Corresponde, sin embargo,
               ca a partir de los mapas particulares, es decir de frag-  a épocas relativamente recientes, quizá a partir de la
               mentos, regiones, contextos e interpretaciones. Es así  segunda mitad del siglo xx, un «giro espacial» que rei-
               que construimos espacios más amplios y generales, se  vindica la mirada estructural y geográfica de la cultura,
               reconocen los tránsitos y las obstrucciones en el ir y  la ciudad incluida. Más allá de la trivialidad del recono-
               venir entre los mapas de regiones; sucede, entonces, que  cer que las ciudades son extensiones territoriales, este
               ciertas regiones del mundo iluminan a otras. Y en ese  giro atestigua algo distinto, a saber, la dificultad para
               constante trasladarse, reflejarse, implicarse, suponerse o  comprender el espacio y la exigencia de pensar el vín-
               continuarse es que emerge eso que llamamos un mundo,  culo indisoluble entre tiempo y espacio. ¿Será que nues-
               que es un conjunto de mundos o submundos, pero inter-  tras limitaciones para comprender la ciudad se sigan de
               conectados de manera no-trivial.            nuestras limitaciones para comprender el espacio? No
                 Un diagrama es un tipo de mapa. Nos presenta un  se diga de su vínculo con el tiempo.
               espacio de posibilidades, un «espacio de fases», con sus   Conocemos mal el  espacio  porque  lo  damos  por
               objetos y sus relaciones. En términos más espaciales, es  sentado, asumimos su  «naturalidad», su simplicidad
               por medio de diagramas que obtenemos los caminos y  y, ante todo, su naturaleza. Asumimos, pues, que hay
               los trayectos posibles de un espacio. En este texto nos  un espacio y no especies de espacios. Asumimos que
               preguntamos por un modo de orientarse en la ciudad.  el espacio es homogéneo, igual en todos sus puntos,
               Eso significa, en primer lugar, acceder a sus estructu-  vacío y sin forma. Asumimos que el espacio se refiere
               ras espaciotemporales y lo que en ellas se escenifica  al mundo «externo», que es óptimo para la geografía,
               o se despliega; en segundo lugar, proyectar mapas en  pero no para fenómenos culturales o lingüísticos, con-
               otros mapas, estructuras sobre estructuras. El estructu-  ceptuales o existenciales, que serían más «internos».
               ralismo nos enseñó una cosa: un elemento posicional  Asumimos, finalmente, que el espacio y el tiempo son
               obtiene su valor solamente a partir de su relación con  dos cosas diferentes, dos dimensiones independientes
               otro elemento. Pero aquí accedemos a otro nivel, aquí  de los fenómenos. Pero todo ello, aunque comenzamos
               tenemos no una multitud de elementos (significantes,  a reconocerlo en las ciencias humanas y en la filosofía,
               puntos, acontecimientos, intersecciones, singularida-  ha constituido el corazón del descubrimiento matemá-
               des, conjuntos), sino una multitud de mundos, cada  tico desde el siglo xix.
               uno con sus objetos y relaciones determinadas. Así, un   Las  geometrías no-euclidianas demostraron  que el
               espacio se conoce por cómo se expresa en otro espacio.  espacio no era necesariamente uniforme y que las pro-
               Por ejemplo, la superficie del globo la conocemos cuan-  piedades de los entes geométricos dependen del espacio
               do trazamos sobre ella círculos, como el ecuador. No hay  en que se inscriban. La topología aportó una visión del
               espacios en sí, sino espacios que se muestran desde otros  espacio conceptual, que no depende de ninguna métri-
               espacios, es decir, espacios desde un punto de vista. Lo  ca y que puede ser deformado sin perder sus cualidades




            4    HETEROTOPÍAS 03     Consideraciones espaciales para una filosofía de la ciudad
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