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En una línea muy cercana a Roland Barthes y a Umberto postulada una distinción entre la capacidad discursiva
Eco, pero también de un modo muy cercano a las preocupa- de las palabras y la capacidad discursiva de las imáge-
ciones teóricas de Michel Foucault, Ítalo Calvino afirmaba nes, con lo cual se verifica que el discurso no tiene por-
que «la mirada recorre las calles como páginas escritas: la que reducirse a las palabras, ya que hay otras formas de
ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su producir un discurso; b) que el desarrollo del discurso
discurso, y [...] no hace sino retener los nombres con los de una ciudad es posible en tanto que las imágenes que
cuales se define a sí misma y a todas sus partes». Lo cual lo conforman logran articularse para desplegar su dis-
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me parece un conjunto de ideas que resultan interesantes curso como un flujo o movimiento imaginario que logra re-
filosóficamente y que vale la pena analizar detalladamente petirse e incluso diseminarse; c) que este flujo imaginario
tanto en su individualidad como en su fina articulación de termina organizándose finalmente como una memoria;
conjunto. Así que enunciémoslas para facilitarlo: 1) toda y d) que esta memoria funciona, a partir de las imáge-
ciudad tiene un discurso; 2) el discurso de una ciudad, ade- nes que logra articular, como el recuerdo y la repetición
más, puede ser concebido como una escritura que puede ser del flujo de una serie específica de imágenes o paisajes de
leída por la mirada; 3) la ciudad te incorpora a su discurso la ciudad que resultan significativos para quienes tienen
porque su silenciosa materialidad elocuente constituye un el código para descifrar su mensaje.
régimen de visibilidad que gobierna a la mirada; 4) la ciu- Empecemos con lo primero. Aunque parezca muy
dad conserva para sí el uso de las palabras mediante este arriesgado o polémico plantear que las ciudades tienen
régimen de la mirada; y 5) el discurso de la ciudad es un un discurso, de inmediato cobra algo de sentido for-
dispositivo que controla el pensamiento de sus habitantes. mular que los discursos no dependen tanto de la inten-
Pero antes de intentar el análisis de todo esto, es cionalidad discursiva de quienes lo construyen como
necesario comprender —o por lo menos reconocer— la de la capacidad de reconocer la presencia material de un
tesis central que estas ideas dejan postulada aunque discurso por parte de quienes así pueden contemplarlo
no esté enunciada explícitamente: el discurso de una y comprenderlo. Asunto aparte es que, a partir de este
ciudad se articula a través del paisaje y no a través de reconocimiento material, también se puede indagar el sen-
la palabra. Ya que si es cierto que toda ciudad termina tido de un discurso y que también se puedan suponer o
diciéndote lo que debes pensar, esto sólo puede lograrlo deducir las intenciones de significación de quienes lo
obligándote a repetir su discurso, el cual, para retener han producido.
consigo el poder político de las palabras, recurre más a Éste no es el lugar indicado para explicar los víncu-
las imágenes que a las mismas palabras, a la repetición los de este planteamiento con el pensamiento místico
y a la transformación de sus asombrosos y cambian- que, en el contexto de diversas tradiciones religiosas, ha
tes paisajes, en lugar de recurrir a la exigencia lógica logrado desarrollar una comprensión del mundo como
y matemática de una lengua perfecta, como llegaron a creación divina y el devenir histórico de esta creación co-
plantear Umberto Eco y Roland Barthes. 15 mo testimonio de la voluntad divina, es decir, como pa-
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De lo cual se desprenden cuatro cosas: a) que en el labra de dios, la cual puede ser comprendida a partir del
pequeño texto que hemos citado de Ítalo Calvino está reconocimiento o comprensión espiritual de sus signos y
13 Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles (traducción de Aurora Bernárdez), Madrid: Ediciones Siruela (Bibliote-
ca Calvino, 3), 2003, p. 29.
14 U. Eco, La búsqueda de la lengua perfecta (traducción de María Pons), Barcelona: Cátedra, 1994, pp. 7-9.
15 R. Barthes, El grado cero de la escritura. Seguido de Nuevos ensayos críticos (traducción de Nicolás Rosa), 3ª
edición, México: Siglo xxi Editores (Teoría), 1978, pp. 49-51.
48 HETEROTOPÍAS 03 El discurso de la ciudad

