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a manera de reinterpretar y reconceptualizar al es- Lo que se percibe del espacio es el resultado de lu-
pacio tiene su origen en el siglo xx –especialmen- chas entre diferentes modos y tipos de influencias que
Lte por la generación del 68– y más tarde designado irán cambiando también a lo largo del tiempo. Es la
por Fredric Jameson como giro espacial, para nombrar el experiencia de cada sujeto sobre ese espacio, pero tam-
cambio de paradigma y dar cuenta de las preocupacio- bién la puesta en relación de esa experiencia, la que
nes alrededor del espacio, así como de las espacialida- terminará construyendo un tipo de espacio y no otro.
des.¹ En este sentido el trabajo de Henri Lefebvre sobre No sólo hay una multiplicidad de sujetos intervinien-
la producción del espacio social es de suma importancia do en la construcción del espacio, sino que hay una
porque comprende al espacio como socialmente cons- geometría de las relaciones de poder involucradas que
truido y productor de lo social. Y toma como referen- condiciona el modo de su producción.³
cia a la ciudad, la cual supondrá la simultaneidad, los La concepción del espacio tríadico que Lefebvre pro-
encuentros, los conocimientos y los reconocimientos, pone en La producción del espacio consiste en el espacio
además de la confrontación de diferencias ideológicas y percibido, el espacio concebido y el espacio vivido; ca-
políticas.² Lo cual nos lleva a postular que el espacio no da uno de estos espacios está a su vez compuesta por
puede ser estudiado ni es comprensible a partir de un las prácticas espaciales, las representaciones del espa-
punto específico, sino desde las interacciones con otros. cio y los espacios de representación respectivamente: 4
1 Aseguinolaza Cabo, «El giro espacial de la historiografía literaria», en Bases metodolóxicas para unha historiacomparada das
literaturas na península Ibérica, A Curuña: Universidad Santiago de Compostela, 2004.
2 Cf. Henri Lefebvre, La producción del espacio, Barcelona: Capitán Swing, 2013.
3 Doreen Massey, For Space, California: Sage, 2005.
4 Los antecedentes filosóficos más claros se pueden encontrar en Cassirer: «Desde el punto de vista de una teoría general del
conocimiento y de la filosofía antropológica, otro tema atrae nuestro interés y debe ser colocado en el centro de la atención.
Más bien que investigar el origen y el desarrollo del espacio perceptivo tenemos que analizar el espacio simbólico. Al abordar
este tema nos encontramos en la frontera entre el mundo humano y el animal. Por lo que respecta al espacio orgánico, el
espacio de la acción, el hombre parece en muchos respectos muy inferior a los animales. Un niño tiene que aprender muchas
habilidades que el animal trae consigo, pero el hombre se halla compensado de esta deficiencia por otro don que sólo él de-
sarrolla y que no guarda analogía alguna con nada de la naturaleza orgánica. No de una manera inmediata sino mediante un
proceso mental verdaderamente complejo y difícil, llega a la idea del espacio abstracto, y esta idea es la que le abre paso no
solo para un nuevo campo del conocimiento sino para una dirección enteramente nueva de su vida cultural.» Ernest Cassirer,
Antropología filosófica. Introducción a una filosofía de la cultura, Ciudad de México: fce, 1967.
La problemática de la ciudad y el espacio; la urbanización como forma de vida desde Henri Lefebvre HETEROTOPÍAS 03 71

