Page 72 - HETEROTOPIAS3
P. 72
El espacio percibido debe entenderse como el espacio del espacio, el que concibe las leyes y los mecanismos del
de la experiencia material, que vincula realidad coti- espacio, además de ser el que experimenta y significa la
diana (uso del tiempo) y realidad urbana (redes y flu- experiencia afectiva. Sin embargo, siguiendo el análisis
jos de personas, mercancías o dinero que se asientan de Lefebvre, el cuerpo (o lo corporal) se encuentra en
en —y transitan— el espacio), englobando tanto la
producción como la reproducción social. una ambivalencia: por un lado, está amenazado por un
El espacio concebido es el espacio de los exper- proceso de urbanización que pretende controlar y frag-
tos, los científicos, los planificadores. El espacio de los mentar sus movimientos, mientras que por otro, funge
signos, de los códigos de ordenación, fragmentación como un posible quiebre de su probable eliminación o
y restricción. mutilación ante la alienación capitalista. 8
Mientras que el espacio vivido es el espacio de la Veamos cómo se despliega este problema a la temática
imaginación y de lo simbólico dentro de una existen-
cia material. Es el espacio de usuarios y habitantes, de la ciudad. El espacio de las ciudades en la actualidad
donde se profundiza en la búsqueda de nuevas posi- (pequeñas, medianas o grandes, aunque especialmente
bilidades de la realidad espacial. 5 las de nueva creación) se postulan con mejor organi-
zación, distribución y planeación, tanto en la forma
Una de las propuestas más sugerentes y centrales que material (edificios, calles, carreteras), así como, en la
nos recuerda Lefebvre es esta otra espacialidad que es propia vida humana, lo cual causó un control de los
el cuerpo, que primero se nos presenta en su sentido flujos humanos y llevo a una estatización, además de
más próximo, el cuerpo como productor y reproductor una homogenización de la vida citadina. La ciudad se
9
de su propio espacio: «Cada cuerpo vivo es espacio y enfrenta a un nuevo modo de configuración espacial, confi-
tiene su espacio, se produce en el espacio y produce guración que se encuentra alejada de una referencialidad
ese espacio». Para después dar paso a las leyes y re- a las prácticas humanas, a lo natural del espacio (con sus
6
glas del espacio que producen –como lo llama Anne relieves) y o de protección frente a la amenaza exter-
Huffschmid— el convivir de los cuerpos. Por su lado na. En cambio las condiciones para la construcción un
Anne nos comenta: «No debemos entender entonces espacio social se encuentran supeditadas por el hecho
el espacio como exterior o mero contexto del cuerpo, económico y los modos de producción industrial, con-
sino el primer espacio sería precisamente aquél forma- trolando de este modo el crecimiento y la gentrificación
do por la "cambiante intersección" entre "mi cuerpo" y de las ciudades, lo cual exige replantear nuevamente la
"los demás cuerpos", una constelación de proximidad problemática de la ciudad, a partir de una mirada actual
y distancias», para Lefebvre es el cuerpo, el que anima y centrarnos específicamente en la controversia de la
7
al espacio, a través de su práctica, uso y vida misma. En expansión urbana, que pone en duda «al individualis-
cada uno de los tipos de espacio el cuerpo juego un pa- mo y sus consecuencias espaciales y cuestiona –bien o
pel importante, ya que es el que percibe la materialidad mal— la evolución de los modos de vida». 10
5 H. Lefebvre, La producción del espacio, pp. 15-16.
6 Ibid., p. 13.
7 Anne Huffschmid, «La otra materialidad: cuerpos y memorias en la vida pública», en Cuerpos, espacios y emociones.
Aproximaciones de las ciencias sociales, México; unam/Porrúa, 2013, p. 112.
8 Anne Huffschmid, op. cit., pp. 114-120.
9 cepal, Propuestas de plataforma urbana y de ciudades de América Latina y el Caribe, Santiago: cepal, 2018.
10 Alain Bourdin, La metrópoli de los individuos, Puebla: ibero, 2007, p. 165.
72 HETEROTOPÍAS 03 La problemática de la ciudad y el espacio; la urbanización como forma de vida desde Henri Lefebvre

