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en como los citadinos llevan sus prácticas espaciales   co-teórico; «edificios de toda índole u horario que im-
               en un tiempo y espacio, el problema se encuentra en la   plican en la vida de los habitantes de las ciudades y de
               instauración de la vida urbana como la única forma de   todos los ciudadanos en general».  El modo como se
                                                                                     30
               vivir, respecto a esto Emilio Martínez:     ordene el espacio de las ciudades determina la manera
                                                           como se vive, y el modo en cómo son ordenadas las
                    El urbanismo normal opera como ideología manipu-  ciudades representa nuestra idea de espacio:
                    ladora, disimulando bajo una disposición racional la
                    alienante realidad de un espacio homogéneo, frag-  La ciudad determina nuestra actual experiencia del
                    mentado y jerarquizado. Para ese urbanismo nor-  espacio. Las ciudades ocupan el centro de nuestro
                    malizado y normativo, la significación de la vida del   espacio, alineadas a la entidad singular de nuestras
                    hombre y de la ciudad, toda la existencia se reduce   casas, de nuestros dominios personales, dominios que
                    a mera función, al rigor inhabitable. Y, sin embargo.   también se ordenan con respecto a sus vínculos con
                    ¿dónde queda el deseo, lo transnacional, lo lúdico y   los marcos comunitario de las ciudades. La aparente
                    lo simbólico? 28
                                                                indiferencia  del  transeúnte  urbano  contemporáneo,
                 Contrapuesto al espacio urbanizado y fragmentado,   por ejemplo, parece subrayar la relación intensa entre
               Henri Lefebvre nos propone pensar de otra manera el   el sujeto y el medio: antes que a un desarraigo del es-
                                                                pacio, responde a un desarraigo entre las gentes que
               espacio –en específico el espacio de la ciudad— al consi-  comparten el mismo espacio. 31
               derarlo ni cerrado ni homogeneizado y no únicamente
               reducido a intercambios económicos, prácticas socia-  Esta reconfiguración espacial con el avance de la ur-
               les y los vínculos entre individuos, sino que además   banización, que pretende una mejor organización de las
               se agregan las relaciones entre cada uno de nosotros.   ciudades, ha traído consigo grandes cambios en el ritmo
               Entonces se podría cuestionar ¿cómo esta concepción   de la vida citadina. Convierte la vida urbana en una
               de espacios se contrapone ante una doble dinámica de   mercancía para aquellos que pueden costearla, tal como
               la industrialización-urbanización en la creación de nue-  lo hace la propia ciudad en un mundo en el que el turis-
               vos espacios sociales?                      mo, el consumismo y las actividades culturales privati-
                 La manera de dirigir la reflexión en torno a la ciudad   zan el espacio, en donde proliferan centros comerciales,
               es ver la ciudad como una obra «en el sentido de una   centros de comida rápida y cafeterías ambientadas. Este
               obra de arte»,  pues el espacio no se encuentra ex-  desarrollo urbano que se vuelve cada vez más «incohe-
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               clusivamente organizado e instituido, por el contrario,   rente, anodino y monótono, que sigue dominando en
               también se encuentra intervenido, moldeado y con-  muchas partes del mundo encuentra ahora un revulsi-
               figurado por tal o cual grupo según ciertas prácticas   vo en el ‘nuevo urbanismo’»,  que deberemos de tratar
                                                                                 32
               de convivencias. Por lo cual la ciudad no se deberá de   desde el asunto del espacio, para hacerle frente, porque
               tratar como objeto, por el contrario, debería presentar-  nos encontramos con ciudades cada vez más divididas,
               se como una obra, estudiado bajo en su faceta prácti-  fragmentadas y proclives al conflicto. 33



               28 Emilio Martínez Gutiérrez, «Ciudad, espacio y cotidianidad de Henri Lefebvre», en Henri Lefebvre, La producción del
                 espacio, Barcelona: Capitán Swing, 2017, p. 12.
               29  H. Lefebvre, Espacio y política: Derecho a la ciudad II, Barcelona: Península, 1976.
               30  Ibid., p. 66.
               31  Marta Lorrente, La ciudad: huellas en el espacio habitado, pp. 114-180.
               32  David Hervey, Ciudades rebeldes. Del derecho a la ciudad de la revolución urbana, Madrid: akal, 2012, p. 39.
               33  Ibid., p. 30 y ss.




                                   La problemática de la ciudad y el espacio; la urbanización como forma de vida desde Henri Lefebvre   HETEROTOPÍAS 03    77
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