Page 13 - Heterotopías 6
P. 13

prender que el espacio es materialmente heterogéneo   con sobrevivir sino aspira a vivir bien. Según Aris-
               a la vez que permite ubicarnos, es decir, dar cuenta de   tóteles, la vida humana siempre aspira a vivir mejor,
               que estamos en un punto específico dentro del espacio.  al buen vivir, y esto se refleja en la mayoría de las
                 Si bien esta ubicación es necesaria como función   configuraciones e intervenciones en el mundo que van
               de vida en la experiencia cotidiana, también hay que   más allá de la mera necesidad.  El mismo hecho de
                                                                                   20
               notar que se trata de una diferencia metafísica en tanto   pensar formas arquitectónicas, planos y/o planeaciones
               que otorga cierto sentido (dirección y significado) a   urbanas supone cierto nivel de abstracción que muchas
               la vida en comunidad. Cuando nos preguntamos ¿por   veces no corresponde con las necesidades naturales del
               qué estoy aquí?, ¿cuál es mi lugar en el mundo? o pen-  ser humano, sino más bien, a los intereses económicos
               samos que estamos fuera de lugar, el espacio aparece   como en el caso de nuestro sistema político basado en
               como la causa de mi estado de estabilidad topológica   la producción de bienes y servicios.
               y ontológica pues cuestiona no sólo el espacio que se   Este es el problema que se concluye aquí, problema
               habita, sino el habitar mismo.              que da como resultado una ciudad que paradójicamente
                 Si cuestionamos «¿qué es habitar?», inmediatamente   priva del habitar cuando priva de la vivienda, que nace
               lo relacionamos con el construir —como ya se había   a raíz de que el mercado inmobiliario se ha apropiado
               dicho—, sin embargo, este binomio tiene una raíz on-  del plus poiético, la fuerza de trabajo y obra colectiva
               tológica: la capacidad del hombre como ser poiético (o   del hombre: su ciudad. Esto expone la vulneración
               creador) para hacerse, para hacer del espacio un mundo   de lo que antropológicamente implica la idea de un
               y ubicarse en él. En otras palabras, habitar se trata   hombre en constante construcción de mundo, pero que
               de hacer a partir de las cosas naturales un artificio   ahora queda reservado a unos cuantos en función del
               que promete generar un espacio más cómodo y habi-  valor económico. El problema ha supuesto el despojo y
               table. Aunque en apariencia este proceso deviene de   desalojo del resto de los habitantes. Tenemos habitantes
               una necesidad biológica —encontrar cobijo, refugio,   que paradójicamente construyen una ciudad con su
               sobrevivir en conjunto, tener mayor protección, etcé-  trabajo diario pero que no necesariamente se benefician
               tera— la construcción que, con la historia evidencia su   de esa obra. Si esta última es una obra colectiva, lo
               complejidad, tiene alcances que, incluso, a momentos   que queda es una comunidad desobrada —para llamarla
               separan lo humano de su dimensión natural.  con Nancy—,  a este sector marginado que no tiene
                                                                     21
                                                           derecho a la vivienda y, menos aún, derecho a la ciudad.
               Conclusiones: Consumir y vender la obra colectiva  Aunque esta asimetría entre construir y habitar abre
               De acuerdo con la reflexión anterior, desde las di-  una brecha entre los que gozan la ciudad y los que la
               mensiones materiales hasta la dimensión política y   mantienen, también resalta el hecho de que el poco
               social, la pérdida de una casa en el espacio no sólo   acceso a la vivienda merma en la capacidad de sentirse,
               representa la privación de un alojamiento que permite   por un lado, acogido y abrigado por el espacio y, por
               la sobrevivencia, pues la humanidad no se conforma   otro, sin orientación, sin sentido, sin obra y sin mundo.






               20 Abraham Akkerman, Phenomenology of the Winter-City. Nueva York-Londres: Springer International
                 Publishing, 2016, pp. 1-6.
               21 Jean-Luc Nancy, La comunidad desobrada. Madrid: Arena Libros, 2001.




                                                                   Derecho a la casa. Derecho a la ciudad   HETEROTOPÍAS 06  11
   8   9   10   11   12   13   14   15   16   17   18