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antera Oriente es un lugar muy peculiar. Forma parte (unam), aunque casi la mitad del terreno fue conce-
de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel sionada al equipo de futbol Club Pumas. Hoy, Cantera
C(repsa), pero es radicalmente distinta al resto de se usa como laboratorio al aire libre para proyectos de
su entorno. No se parece en nada a los páramos rocosos, investigación de la universidad —el acceso está permi-
con una somera vegetación de tepozanes y matorrales, tido sólo a quienes cuentan con previa autorización de
de esas pocas zonas que hoy se conservan de «pedregal las autoridades correspondientes— y sus imponentes
originario». Pero tampoco ha sido subsumido por las muros resguardan cuerpos de agua, paisajes boscosos
vialidades, los coches y el desarrollo inmobiliario de y ajardinados, y una enorme biodiversidad.
la Ciudad de México. La Cantera está indudablemente ¿Cómo pensar los modos en los que la naturaleza
determinada por la ciudad, pero sin estar integrada resiste a las lógicas voraces de lo urbano? ¿Dónde y có-
al paisaje urbano. Y su historia está estrechamente mo se da lo natural en la ciudad? ¿Es posible dislocar
entretejida con los avatares del ecosistema rocoso en los ritmos cotidianos y las miradas rígidas para apren-
la zona sur de la cuenca del Anáhuac, aunque carezca der a ver con ojos de naturalistas citadinas? Estas fue-
casi por completo del principal elemento del paisaje: ron las preguntas que guiaron la investigación de más
la piedra basáltica. de un año en Cantera Oriente, conducida por las y los
Quizás el modo más preciso de describir Cantera miembros del grupo Arte+Ciencia de la unam, una
Oriente es decir que es un hoyo gigantesco horadado comunidad inter y transdisciplinaria que trabaja los
entre av. Delfín Madrigal y el barrio urbano popular de cruces entre el arte, las ciencias de la vida, la historia
Santo Domingo. Es un hueco de ochocientos metros y la ontología. La idea de visitar un mismo espacio
de largo, doscientos de ancho y cuarenta de hondo, reiteradamente comenzó con un pretexto: ganas de reu-
huella de las frenéticas labores de una mina de asfalto nirnos sin la mediación de las pantallas en un espacio al
que escarbó tan profundo que dio con el manto freático aire libre de la universidad en tiempos de pandemia y ais-
e inundó el catorce por ciento de la superficie del pre- lamiento social. Pronto, estos encuentros comunitarios
dio. Una vez que la mina fue deshabilitada, el espacio fueron convirtiéndose en una investigación con muchas
vacío se utilizó como vertedero de escombros cuando vertientes, porque cada visita a Cantera desprendía un
el terremoto de 1985 devastó la ciudad y, finalmente, hilo más en una madeja fascinante y abigarrada. La his-
en 1996 fue rehabilitado e integrado a la reserva ecoló- toria del sitio nos condujo por derivas fértiles en torno
gica de la Universidad Nacional Autónoma de México a la urbanización del sur de la Ciudad de México, los
Apuntes sobre la naturaleza en la ciudad HETEROTOPÍAS 06 23

