Page 28 - Heterotopías 6
P. 28
que valerse de sus propios medios y hacer morada a to a lo largo de 25 años, y la labor no se detiene hasta que
punta de cuñas y cinceles. Quetzárides Acevedo, quien la excavación da con el manto freático e inunda el fondo de
llegó a Santo Domingo de niña en los años setenta, la mina, agotando así su propio potencial de explotación.
cuenta en una entrevista que se desgastaba las suelas La heterogeneidad vital y posibilitante de la piedra vol-
de los zapatos en cosa de días por la fricción contra cánica, con todas sus redes complejas de vida, fue apro-
la piedra, y recuerda que mujeres organizadas hacían piada por la planta de asfalto y convertida en ciudad.
guardia durante el día para alertar sobre la posibilidad Pero, en lo que sería un acto de lúgubre simetría, cuando
de un desalojo de la policía montada cuando los hom- la ciudad colapsa con el terremoto de 1985, el Depar-
bres salían a trabajar. Las comunidades indígenas de tamento del Distrito Federal y la unam acuerdan que
5
diferentes regiones, con sus respectivas costumbres y los escombros se depositarían en el hoyo de la antigua
sus muchas lenguas, se asentaron por las malas sobre la mina. Buena parte de los cientos de edificios que se ca-
piedra inhóspita hasta que, eventualmente, se pactaron yeron con el sismo —y de los muchos otros que fueron
los términos de su permanencia. Santo Domingo se pa- demolidos a la postre— dieron a parar ahí. A la fecha,
vimentó, alumbró y fue dotado de servicios, aunque a la quien camina sobre el paisaje ajardinado de Cantera
fecha la colonia es una de las más densamente pobladas puede escarbar un poco con los dedos y encontrarse con
y también más pobres de la ciudad. un trozo de muro de ladrillo pintado, un fragmento de
Para los años ochenta, el proyecto de ocupación y ex- varilla o un pedazo de cemento recubierto de mosaico
plotación del pedregal —con su cara mediática y oficial, veneciano, escondido por la tierra y la cubierta vegetal. 6
y su contraparte barrial, con las desigualdades y vio-
lencias aquí supuestas— iba a toda marcha: la lava del II. La reserva
Xitle se procesaba para formar asfalto con chapopote En 1996, como resultado de una movilización estu-
también extraído de las entrañas de la tierra. Acelera- diantil, este hoyo inhóspito que albergaba cuerpos de
ción de flujos comerciales, inmobiliarios y financieros. agua, escombros de terremoto, y la devastación ecoló-
En cosa de setenta años, lo que por siglos había sido gica propia de una ex cantera, se integró a la Reserva
pedregal/ecosistema fue encauzado como materia pri- Ecológica de la unam. Pero hablar aquí de una «re-
7
ma de la urbanización, y terreno parcelable para los serva natural» debe darnos motivo de pausa, porque
bienes raíces. Porque la ciudad crece vertiginosamente apunta a una contradicción evidente: dada la magnitud
no sólo sobre lo que fue pedregal, sino con el material del daño al sitio, no había naturaleza qué preservar y
mismo que se extrajo de las piedras. Es aquí —en este cru- reservar. Primero hubo que construirla. Cantera era si-
ce entre el ecosistema pedregoso y las lógicas urbanas que tio de catástrofe medioambiental total, y la naturaleza
lo interceptan, lo apropian, lo capturan— que se fragua el a proteger se produjo artefactualmente.
hoyo enorme que hoy conocemos como Cantera Oriente. Como resultado de las movilizaciones estudiantiles,
Máquinas extraen miles y miles de metros cúbicos de basal- el Programa Universitario del Medio Ambiente (puma)
5 Entrevista con Quetzárides Acevedo, residente de Santo Domingo y miembro del Centro Integral de Atención a la Mujer Coyoacanense
«Ifigenia Martínez», 9 de mayo de 2022.
6 Este proceso se muestra en la pieza de José Luis Cuevas y Marco Lara, Extracción de escombros en la Cantera Oriente [Video], «Es-
pacios de resistencia: catálogo inexacto de la naturaleza en los bordes de una ciudad». México: ccemx, 2023.
7 En 1983, el rector Octavio Rivero Serrano firmó un acuerdo para establecer 124.5 hectáreas del campus universitario como zona
ecológica debido a que «esta zona representa uno de los últimos ejemplos de vegetación natural de la zona conurbana del D.F.».
A lo largo de la década de los noventa, la unam firma convenios y acuerdos que rezonifican y aumentan la reserva hasta llegar a su
dimensión actual: 237.5 hectáreas. Hilda Marcela Pérez-Escobedo «Antecedentes repsa», en Plan de manejo adaptativo de la repsa.
México: Secretaría Ejecutiva de la repsa, 2013, en www.repsa.unam.mx
26 HETEROTOPÍAS 06 Apuntes sobre la naturaleza en la ciudad

