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llevó suelo y flora exótica para restaurar el predio. Se tacionalmente. Hay catorce especies de libélulas que
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confeccionaron entonces cuatro tipos de entorno: paisa- han despertado el interés de la investigación científica,
jes lacustres al lado de los cuerpos de agua que se habían y se han capturado imágenes de una zorra gris y un
formado con el manto freático perforado, jardines con perro feral. Cada recoveco está rebosante de criaturas.
pasto y plantas ornamentales exóticas al ecosistema ori- Incluso los escombros del terremoto, enterrados bajo
ginario, y paisaje de bosques y arbustos también ajenos la tierra han sido colonizados por la vegetación, y sus
al pedregal. Se hicieron, además, algunas construcciones hendiduras y protuberancias han servido como reem-
en la entrada del predio, como salones, baños, e instala- plazo para la heterogeneidad que la vida, de otro modo,
ciones para el cuidado veterinario de fauna silvestre. El habría buscado entre las piedras.
resultado es extrañísimo: un exuberante bosque/jardín Pero, aunque las formas de vida en Cantera resisten
rodeado de gigantescos muros de basalto y cinco cuerpos a las lógicas voraces y letales del entramado citadino
de agua que se abastecen de manantiales que brotan de —con sus coches, sus trampas con veneno para ratas, su
las piedras. Obviando casi por completo el paisaje origi- carpeta asfáltica impermeable tan hostil a los procesos
nario, Cantera Oriente tiene grandes terrazas de pasto, medioambientales— cabe notar que los cortes entre lo
zonas boscosas con fresnos, encinos, pinos y jacarandas, natural y lo artefactual, o la reserva y la urbe, no se
y un paseo empedrado flanqueado por cipreses. En mu- sostienen nítidamente. El paisaje sonoro de Cantera,
chos sentidos, la restauración respondió a criterios esté- por ejemplo, se compone del borboteo del manantial,
ticos —europeizados— de jardinería y paisajismo antes un nutrido coro de insectos, el paso del viento, los
que a los criterios ecológicos que podrían haber guiado la graznidos ocasionales de una que otra gallina de agua,
reconstrucción del entorno local. Las plantas endémicas y el canto de las aves al atardecer. Pero está puntuada
están, en su mayoría, relegadas a los bordes del jardín, por el paso ocasional de la grabación de «Se compran
donde todavía hay cúmulos de piedras. colchones […]» y el constante rumor de motores y de
Ahora bien, entrecomillado lo «natural» de la reser- máquinas al otro lado de los muros monumentales que,
va, es un hecho que en Cantera hay una apabullante no debemos olvidarlo, están a unos diez minutos de
proliferación de vida. Es un remanso de enorme abun- metro Universidad. Y aquí está, quizás, la más fér-
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dancia. En lo que respecta a la fauna, por ejemplo, hay til disonancia. Porque lo que una maceta, un parque o
un sinnúmero de especies y de historias: algunos ani- una reserva ecológica pretenden es contener, delimitar,
males fueron colocados ahí deliberadamente, como las controlar los espacios en los que la naturaleza —y cierto
carpas de los cuerpos de agua o los ajolotes investiga- tipo de naturaleza— aparece, así como los modos en los
dos por la unam; otros, como las lechuzas, tlacuaches que ésta es intervenida por lo humano. Pero los bordes
y cacomixtles, debieron surcar barrios y avenidas de quedan rebasados todo el tiempo en ambas direcciones.
la Ciudad de México para colonizar el espacio, y otros Son porosos y lábiles, aún en el caso de un espacio re-
más, como las aves migratorias, se detienen aquí es- cluido por enormes muros de piedra.
8 La biodiversidad de Cantera Oriente está inventariada y discutida ampliamente en Antonio Lot (coord.), Guía ilustrada de la Can-
tera Oriente: caracterización ambiental e inventario biológico. México: unam, 2007. Los relatos de los encuentros con los animales de
Cantera Oriente son abordados en la pieza Clasificación fugaz de (ausencias) animales [Instalación], «Espacios de resistencia: catálogo
inexacto de la naturaleza en los bordes de una ciudad». México, ccemx, 2023.
9 La artista sonora Lena Lee capturó el paisaje sonoro de Cantera Oriente precisamente cuando la actividad humana disminuyó
de manera inusitada durante 2020, cuando la pandemia de covid-19 provocó la suspensión de buena parte de las actividades
cotidianas de la Ciudad de México. La recopilación de audios fue parte del proyecto de monitoreo de aves de la Cantera Oriente,
a cargo de Alejandro Gordillo y el Laboratorio de Ornitología de la Facultad de Ciencias de la unam. (Antropausa [Audio], «Espacios
de resistencia: catálogo inexacto de la naturaleza en los bordes de una ciudad». México: ccemx, 2023.)
Apuntes sobre la naturaleza en la ciudad HETEROTOPÍAS 06 27

