Page 32 - Heterotopías 6
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biológicas e históricas, con este animal. La historia de  sólo modelo explicativo. A decir de la autora, detrás del
               nuestra comprensión de la muerte y la vida, de la ges-  impulso reduccionista hay una tendencia a empalmar
               tación y el parto, el mundo y el inframundo, atraviesa e  la noción de territorio con conceptos como propiedad y
               implica al tlacuache. Y tiene sentido traer estos relatos  posesión. Pero el problema de las aves territoriales que-
               a cuenta. Tiene sentido preguntar desde qué discursos,  da mejor articulado si se concibe el territorio más bien
               qué espacios, qué saberes, nos cruzamos con el tlacuache  como un acto, un movimiento, un espaciamiento activo
               y nos coproducimos en relaciones interespecíficas para  según el cual emergen mundos.
               poder atender con más cuidado el problema de la fauna   Deleuze y Guattari también se valen de la etología
               diabética que come papas Sabritas. Sin rehuir a la com-  para replantear nociones reificantes con respecto al
               plejidad de relaciones que se están poniendo en juego, las  espacio: el pergolero australiano que monta su propia
               cuales van desde las distancias que el alumnado recorre  escenografía  para  entonar  sus  cantos  de  apareamien-
               todos los días para llegar a la universidad, a la producción  to, como el lobo con sus huellas expresivas de orina,
               industrial de alimento chatarra, pasando por las líneas  producen espacios de manera parecida a como lo hace
               de fuga que podrían abrirse de, por ejemplo, una práctica  una artista: distribuyendo y articulando sensaciones y
               artística que juegue con las posibilidades de un devenir/  materias expresivas heterogéneas.  Los animales terri-
                                                                                    16
               tlacuache y habitar la ciudad desde las grietas. Quizás sea  toriales no pueblan una delimitación geográfica dada,
               más productivo, menos violento, proceder desde aquí.   sino que ensamblan ciertas propiedades espaciotempo-
                                                           ralmente, a partir de procesos de territorialización.
               III. Territorio                               En ese sentido, el territorio es intenso más que ex-
               Frente al tipo de espacio, de relaciones y de naturaleza  tenso, cualitativo más que cuantitativo, verbo más que
               que presupone la idea de «reserva», queda buscar alter-  sustantivo. Estamos hablando de trayectos, recorridos,
               nativas conceptuales que nos permitan ver relaciones  pausas, ritmos. Variaciones de intensidad. Lógicas vita-
               múltiples de formas más atentas.            les entretejidas en el espacio, así como cuerpos abiertos
                 En  su  bello  libro  Habitar  como  un  pájaro,   Vinciane  a afecciones y volcados en su actuar. Una constante
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               Despret revisa la literatura científica en torno a las aves  co-producción entre los animales y sus mundos cir-
               territoriales y critica las posturas que insisten en defi-  cundantes que es, además, siempre provisional, siempre
               nir lo que un territorio es siempre en relación con una  susceptible de disolverse en sus componentes y agru-
               o pocas funciones específicas, como la reproducción,  parse según nuevas vecindades y nuevos vínculos. 17
               el control de población o la distribución de recursos.   Desde esta perspectiva, los animales —como también
               Pero una revisión cuidadosa de diferentes protocolos de  las plantas, las nubes o la tierra— serían tanto vectores
               investigación y especies de aves muestra más bien una  como resultados de las demoras y las confluencias de
               tremenda variación de actividades y relaciones —expre-  entramados de flujos y de fuerzas que hacen espacio,
               sivas, azarosas, lúdicas—  que no pueden reducirse a un  que aquí se cortan, aquí confluyen, aquí se intensifican.


               15  Vinciane Despret, Habitar como un pájaro: modos de hacer y de pensar los territorios, trad. Sebastián Puente. Buenos Aires: Cactus, 2022.
               16  Los cruces entre animal, arte y territorio son frecuentes en la filosofía de Gilles Deleuze y Félix Guattari, pero las discusiones más
                 detalladas están en «Percepto, afecto y concepto», en Qué es la filosofía, trad. Thomas Kauf. Barcelona: Anagrama, 1991, pp. 164-
                 201 y «1837- del ritornello», en Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia, trad. José Vázquez Pérez. Valencia: Pretextos, 2002, pp.
                 317-358. Deleuze, además, retoma el tema en su Abecedario y sus Diálogos con Claire Parnet.
               17  En este sentido, Deleuze y Guattari parten de —pero también radicalizan— la teoría de Jakob von Uexküll de los Umwelten, o
                 mundos circundantes. Cf. Juan Manuel Heredia, «Deleuze, von Uexküll y la naturaleza como música», A Parte Rei: revista de filosofía,
                 núm. 75, mayo 2011, pp. 1-8.




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