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Google Maps, en el caso de esta pieza, se vuelve el  un desierto, es el campo de visibilidad y enuciabilidad
               dispositivo de exhibición. Desde esta plataforma es  de decenas de vidas negadas. El desierto, en este caso,
               que podemos ver el corvo, la pieza entera, como una  es escenario estético-político que, desde Google Maps,
               cicatriz imborrable del mundo. Al ver la pieza, es im-  establece un campo de inconformidad y denuncia en
               posible no pensar en las misteriosas figuras de Nazca,  contra del régimen en turno. Los vínculos entre la es-
               ubicadas al sur de Perú. Las dos apariciones figurativas  tética y lo político han estado presentes desde hace ya
               marcando una dimensión satelital y, haciendo de Google  varios siglos, si no es que desde siempre, pero hablar de
               Maps, una herramienta de visibilización. En el caso de  los flujos estético-políticos situados en una topología
               la pieza ubicada en el desierto de Calama, la silueta va  permite poner sobre la mesa nuevos horizontes críticos
               más allá de una mera representación, demarca topoló-  de investigación, no sólo de lo acontecido, pues el por-
               gicamente un mapa política de la violencia acontecida  venir también es materia política.
               y las atrocidades del porvenir.               Lo que parece recolocar la estética material es la
                  La imagen trazada en el desierto articula un movi-  oportunidad de una herramienta que permita, en
               miento de denuncia, pero también contrarepresenta-  la materia misma, desmontar y buscar otro orden posi-
               ciones de frente a un régimen imposibilitado a dar so-  ble a todo aquello que nos aparece, y no sólo interrogar
               luciones. La pieza opera contra-representaciones polí-  su carácter representacional en la formación y mode-
               ticas y presentadas por las mismas herramientas que el  lación de subjetividades. Es por eso que la estética ya
               régimen se resiste a ofrecer. La potencia de la pieza, en  no representa los límites de la sensibilidad del sujeto,
               ese sentido, se ubica en hacer un espacio de denuncia  sino una política y una historia enunciada desde las
               desde los aparatos que el mismo Estado se ha negado  materialidades mismas, desde su capacidad de enuncia-
               para esclarecer los homicidios y las desapariciones for-  ción. Las cosas no son sólo cosas. Los objetos son sen-
               zadas. Más allá de si Google Maps es un dispositivo cop-  sores políticos que graban en su superficie la historia,
               tado por el propio régimen de poder, mas no empleado  son evidencias y testimonios de la historia misma. Por
               por, la utilización de estas plataformas como aparato  ello, una compresión de las estéticas materiales declara
               escópico e, incluso, como agente y dispositivo de ex-  procesos investigativos, a saber, la estética como herra-
               hibición, amplía los horizontes críticos y materiales de  mienta que permite situar el mundo que hizo posible
               denuncia, pero, también, expone una topología políti-  determinados acontecimientos. En este caso, una labor
               ca de la memoria. Las caligrafías sobre las arenas en el  de suprimir la posibilidad de luto frente a las violencias
               desierto son las cicatrices de un pasado oscuro sobre un  operadas desde el aparato de Estado. La silueta sobre-
               mapa político que se opone a su invisibilidad.    vive hasta el día de hoy, o, al menos, es lo que nos
                 Reorientar la materialidad y formas de presentación  permite ver Google Maps.
               permite revertir los procesos de la circulación de lo po-  Quizá la cal con la que fue trazado el corvo en Ata-
               lítico, de lo sensible y, por supuesto, de los modos de  cama es la misma cal de los restos óseos enterrados en
               organizar el estado de las cosas. El desierto no es sólo  el desierto.





                                         y  Go nzal o Chávez Salazar  z

                            estudia el Doctorado en Filosofía Contemporánea en buap, es Maestro en Historia del Arte
                          por la unam y Licenciado en Filosofía e Historia de las Ideas por la uacm. Miembro activo del
                          Grupo de Investigación Transversal sobre Biopolítica y Necropolítica- uacm desde 2013 y del
                          Grupo de Investigación de Estudios sobre Violencia- buap desde 2020. Actualmente profesor
                                   de asignatura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.   HETEROTOPÍAS 06  39
                                                                    Google Maps: heridas en el desierto
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