Page 48 - Heterotopías 6
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La metodología de Edgardo Aragón, si así se le puede  ese mismo paisaje, pero en su versión actual, mientras
               llamar a su acercamiento con el territorio, no empa-  acompaña a Vázquez Reyes a realizar exactamente la
               ta con la del artista explorador que necesita de la dis-  misma ruta que él hacía 30 años atrás.
               tancia panorámica para ejercer perspectiva; es quizá   En esta contraposición de visiones, la experiencia

               más afín a la del artista cartógrafo, como lo entiende  de un individuo aparece como una suerte de micro-
               Karen O’Rourke, para quien el mapa es un método pa-  historia que al atenderla da cuenta de los contrastes y
               ra encontrar las articulaciones de ciertos contextos y  contradicciones que no se observan a primera vista. Y
               zonas.  Desde la comprensión del artista, «gran parte  una vez más, el paisaje —visto desde la carretera–, no
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               de estar moviendo los elementos genera conocimien-  como telón de fondo sino como protagonista, en toda
               tos nuevos, te conviertes de alguna manera en un in-  su magnificencia retórica que se le da no por natura-
               vestigador uniendo todos en un punto en común». 25   leza sino en oposición con el paisaje social, disimula
               De cierta forma, su viaje desarticula mitos y leyendas  la realidad de un viaje que originalmente responde a
               desde una subjetividad que le permite el arte y que está  un deseo personal de progreso pero cuyo camino está
               lejos de mostrar verdades históricas.       marcado por la desigualdad, la violencia económica que
                 Aragón siempre parte de su propio contexto y lugar  lleva a alguien a tomar el camino «fácil», y la confor-
               de nacimiento: Oaxaca. Habla desde su posición en el  midad de tomar una ruta que, de hecho, es más conde-
               espacio y desde lo que conoce, pero también de lo que  nante que prometedora.
               no alcanza a ver hasta que vuelve a hacer surgir un   Lo que en Matamoros se alcanza a ver es un relato en
               evento por más pequeño que sea. En otra de sus piezas  primera persona que, sin embargo, es tan sólo un eco
               de 2009, recorre el trayecto verídico que en la década  entre todas las voces que se han sometido y a la vez
               de los 80 realizaba Pedro Vázquez Reyes, desde Oaxaca  han construido, en masa, como nación y sociedad, un
               hasta Tamaulipas, para transportar droga con destino a  territorio que está muy lejos, al menos para la mayo-
               Estados Unidos. Matamoros muestra dos puntos de vis-  ría, de ser un paraíso. El video no cae en romanticis-
               ta: por un lado, reconstruye el paisaje como se hubiera  mos ni en juicios morales, tampoco utiliza la memo-
               visto en 1980 a partir de las memorias del propio nar-  ria de Vázquez Reyes como un cajón de archivo, sino
               cotraficante; por el otro, muestra la visión del artista de  como una suerte de guía que vuelve a traer al pasado

               Matamoros (2009)

















               24 Ver Karen O’Rourke, Walking and Mapping. Artists as Cartographers. Estados Unidos: The MIT Press, 2013.
               25 José Luis Dávila, «No existen fronteras. Entrevista con Edgardo Aragón» en https://cincocentros.com/2013/10/30/no-existen-fron-
                 teras-entrevista-a-edgardo-aragon/




           46    HETEROTOPÍAS 06     Cartografías del conflicto: un revés al paisaje y a la historia en la obra de Edgardo Aragón
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