Page 50 - Heterotopías 6
P. 50

simbólicamente diluir el sonido a través del horizonte  falta de correspondencia entre el hacer y lo que es el te-
               sin ningún límite que lo detuviera. Aunque en el espacio  rritorio. Como dice José Luis Barrios respecto de Tinie-
               real sí está marcada, en la pieza la línea fronteriza no se  blas, «A la manera de un murmullo rulfiano remasteri-
               traza sino hasta que el video es presentado como una  zado, pareciera que el fantasma de lo nacional retorna
               instalación a manera de montaje: 14 pantallas muestran  como pulsión de muerte, como violencia de la migra-
               a los 14 músicos tocando al unísono.        ción en forma de melancolía y ruina del paisaje»,  en
                                                                                                 27
                 Es la fuerza sonora, en este caso, la que logra, por un  Mesoamérica la identidad surge como una construcción
               lado, desaparecer las fronteras no como un acto utópico  genérica y abstracta que no corresponde a la región y
               y de ensoñación que anhela la paz, sino como una con-  mucho menos a las comunidades indígenas por las que
               dición propia de la tierra que no es transformada por  atraviesa el proyecto gubernamental, sino que aparece
               las fuerzas políticas y económicas del hombre. Por otro  como un deseo terrenal y se enaltece como parte de
               lado, la música de la marcha conduce la experiencia tan-  un orgullo nacional. Por su parte, Matamoros recuerda
               to estética como política; ella misma transmite los sen-  que la identidad del Estado-nación se mantiene ya sea
               tidos de la desolación, el quebranto y el duelo, mientras  como ficción o como una fisura que se expande cada
               proyecta las causas que los detona. En otras palabras,  vez más a medida que el espacio social encuentra ma-
               la música es la que posibilita ver, entre parpadeos —aun  yoritariamente su hacer en los márgenes del conflicto.
               cuando en el video no se ve nada excepto a los músi-  Por otro lado, un aspecto central que atraviesa a las
               cos—, las imágenes del conflicto, la violencia, la discre-  tres piezas es la historia o, mejor dicho, el tiempo como
               pancia y hostilidad que supone la tensión por las tierras.  memoria. Aragón no recurre al archivo —al menos no
                 Tanto en Mesoamérica: el efecto huracán, como en Ma-  para la composición final de la pieza— para deambular
               tamoros y Tinieblas, es inevitable no asociar la noción de  entre los diferentes tiempos de un mismo espacio, que
               identidad al desmenuzar y acercarse al territorio. Si  al tránsito de cada imagen terminan por hacerse pre-
               bien al propio Aragón no parecen interesarle las ideas  sentes. Su recurso es, más bien, la confrontación de
               asociadas a las nacionalidades,  en estas tres obras,  memorias. Parafraseando a George Didi-Huberman en
                                       26
               como en la mayoría de su trabajo, existe una serie de  Ante la imagen: ante el tiempo, toda imagen es contempo-
               relaciones que hacen referencia a una identidad que po-  ránea sin importar el momento de aparición original.
               co tiene que ver con los nacionalismos o gentilicios de  En el caso de las obras de Aragón aquí analizadas, el
               orden geográfico. Aquí la identidad no está fijada en  montaje en los videos funciona como una herramienta,
               una búsqueda de sentido, sino en una ambigüedad del  más que narrativa, de composición temporal: la suce-
               reconocimiento de México como un territorio común  sión de las tomas rompe con el tiempo cronológico de
               que, en lo oficial, se «vende» bajo la bandera de un  tal forma que logra superponer eventos anacrónicos en
               Estado libre, independiente y unificado.    un paralelismo que no se entiende sino como una ac-
                 Sin embargo, lo que los videos aquí analizados exponen  tualidad, un presente.
               como una suerte de aparición, de manera implícita, es esa


               26 «No soy en lo personal un entusiasta de lo latinoamericano, y desde hace poco ni de las nacionalidades, con esto me refiero a que
                 no veo el continente como un bloque, quizá por haber tenido la desgracia de nacer mexicano, creo que cada espacio tiene su par-
                 ticularidad que no los hace ni más cercanos ni más lejanos, ni todos iguales, sin embargo todos arrastran las mismas dificultades».
                 Entrevista con Edgardo Aragón en «http://www.laraproyecto.org/blog/post/Entrevista-con-Edgardo-Aragn-47#.XOHomqZ7lD1»
               27 José Luis Barrios, «Arte, diásporas y globalización en México: en los límites de la precariedad» (Febrero 19, 2018) en  https://www.
                 coleccioncisneros.org/es/editorial/statements/arte-di%C3%A1sporas-y-globalizaci%C3%B3n-en-m%C3%A9xico-en-los-l%-
                 C3%ADmites-de-la-precariedad




           48    HETEROTOPÍAS 06     Cartografías del conflicto: un revés al paisaje y a la historia en la obra de Edgardo Aragón
   45   46   47   48   49   50   51   52   53   54   55