Page 7 - Heterotopías 6
P. 7

Derecho a tener lugar
                    Este mundo –el nuestro ya– es el mundo de los cuer-  Tener lugar es tener un sitio para estar, es la base
                    pos porque tiene,  porque es  la  densidad misma del   fundamental de la existencia de todo objeto, cuerpo
                    espaciamiento, o de la densidad, y la intensidad, del
                    lugar. Esta densidad lo distingue de un universo de   o persona. Implica también participar o tomar parte,
                    presentación  (átomos,  estructuras,  placas,  espacios   ergo, tener un lugar es también formar parte de algo,
                    públicos privados de público), como asimismo de una   como en el caso de la vivienda en la ciudad que es un
                    economía de la desgarradura (almas, destinos, nece-  sitio que abre la posibilidad de ser parte de lo urbano.
                    sidades, espacios públicos privados de espacio). 6  Ahora bien, ¿cómo pensar el derecho a la ciudad a
                 El cuerpo forma parte del espacio cuando se articula   partir de un derecho a la vivienda? Para Lefebvre,
               con otros (llámese prójimos, casas o edificios, animales   autor de El derecho a la ciudad, el espacio es social y
               o plantas), al mismo tiempo que decir cuerpo uno y no otro   relacional, fundado y tejido a partir de cuerpos en
               lo distingue de los demás. Una conclusión acertada con   relación constante; en él no hay cuerpos sin espacio
               base en lo dicho es que todo cuerpo requiere de un espacio.   ni espacio sin cuerpos. 8
               En el caso del ser humano ese espacio es la vivienda.  Dicho texto es resultado de las reflexiones de Lefebvre
                 En la práctica cotidiana esta premisa tiene implica-  sobre el urbanismo de su tiempo; en él hay posturas
               ciones sociales. Habitar tiene que ver con tener y hacer   ideológicas usadas tanto por urbanistas como por ha-
               un espacio a partir de la intervención y construcción   bitantes. Según él, la supuesta filosofía de la ciudad,
               del territorio. En este sentido, lo urbano que es común   desde la antigüedad, no ha hecho más que idealizar a
               y espontáneo a toda forma de habitar queda inhibido   las ciudades en las que se quiere proyectar la vida, o
               sin este derecho a la ciudad, paradójicamente, sin un   sea, sólo ha generado proyectos utópicos e imaginado
               hábitat. Tal lógica es la que siguen las consignas y   ciudades que no existen pero que, a su modo de ver,
               protestas en defensa del territorio y la vivienda como   pueden mejorar los hábitats que, con todo y sus errores
               en el caso del grupo zaad de Notre Dame, para quie-  y vicios, ya habitamos. Lefebvre escribe: «El urbanismo
               nes habitar no es igual a alojar o meramente usar el   como ideología, interpreta los conocimientos parciales
               espacio como mercancía:                     y justifica sus aplicaciones en el terreno, elevándolas
                                                           (por extrapolación) a una totalidad mal fundada o, al
                    Habitar es otra cosa. Es un entrelazamien-
                    to de vínculos.  Es pertenecer  a los lugares   menos, mal explicada». 9
                    en la misma medida en que ellos nos pertenecen. Es    Siguiendo con esta crítica, hay una noción errada
                    no ser indiferente a las cosas que nos rodean, es estar   de lo que es la ciudad, porque no hay algo así como
                    enlazados: a la gente, a los ambientes, a los campos,   la ciudad única, ideal y abstracta, es decir, una ciu-
                    a los setos, a los bosques, a las casas, a tal planta que   dad inexistente que pueda aplicarse en lo concreto de
                    yace en el mismo espacio, a tal animal que se suele   la vida cotidiana. Incluso habrá que criticar algunas
                    ver ahí. Es estar anclados y tener posibilidades abier-
                    tas en nuestros espacios. Es lo opuesto a sus pesadi-  posturas del idealismo antiguo como en el caso de
                    llas de metrópoli, de las que solo cabe deshacernos. 7  la República, Critias o Las leyes de Platón, obras en las
                                                           cuales se exponen proyectos urbanos abstractos, formas



               6  Jean-Luc Nancy, Corpus. Madrid: Arena libros, 2003, p. 34.
               7  Citado en Consejo nocturno, Un habitar más fuerte que la metrópoli. La Rioja: Pepitas Editorial, 2018, p. 97.
               8  Cf. Henri Lefebvre, La producción del espacio. Madrid: Capitán Swing, 2013, p. 92.
               9  Henri Lefebvre, El derecho a la ciudad, p. 63.




                                                                   Derecho a la casa. Derecho a la ciudad   HETEROTOPÍAS 06  5
   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11   12