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II. La calle: escenario y experiencia de campo   III. Las personas y sus acciones
               Como en otras colonias populares de la Ciudad de   Las personas transitan con garrafones de agua que lle-
               México, la 3ª Cerrada de Morelos es una calle angosta  nan del depósito más cercano, que está sobre avenida
               que, si bien está pavimentada, no cuenta con alcan-  Morelos. Algunos los transportan en carretillas y otros
               tarillado en los peraltes de las banquetas. La calle se  llevan sus carros o camionetas al depósito para surtirse
               encuentra en el límite de la línea poligonal considerada  de agua. Los carros tanque o pipas suelen abastecer a
               como zona cultural y ecológica Cerro de la Estrella. De  los vecinos los lunes y jueves. Cuando una pipa entraba
               un lado de la calle, los predios están por ser escritura-  a la calle, era frecuente ver cómo las mujeres salían de
               dos y desincorporados de la zona ecológica, pero del  sus domicilios para pedir agua. Se trataba, en su mayo-
               otro lado de la misma, los predios están definitivamen-  ría, de mujeres, madres de familia dedicadas al trabajo
               te sin escrituración. A lo largo de la calle se pueden ver  en el hogar, mismas que se disputaban la trayectoria de
               postes de luz, algunos de ellos donados e instalados por  la pipa pidiendo a los choferes que pudieran detenerse
               los propios vecinos, que sostienen muchos cables que  a suministrarles agua. «¿Quién entró?», se escuchaba.
               se enredan con los de otros vecinos hasta perder su  «¡Ah! El vaquero […] no nos va a dejar», decía otra.
               origen y destino.                           Algunas otras familias, además de cubrir sus necesida-
                 Los domicilios son casas, en su mayoría, sin termi-  des domésticas, tenían el objetivo de obtener agua para
               nar, medianamente construidas o planeadas para su  continuar construyendo sus viviendas.
               autoconstrucción. Algunas viviendas tienen techos de   Preguntamos, «¿qué hacen para que les surtan de
               lámina y otras de concreto. Sus dueños suelen dejar cas-  agua?». Una vecina respondió: «bueno, hay que darles
               cajo apilado en las banquetas. Algunas casas cuentan  dinero a los piperos porque, si no les das, para otra vez
               con cisterna y otras dejan ver tambos en donde los due-  ya no te pelan».  (c.o: Es notoria la desigualdad en la
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               ños almacenan el agua que surten las pipas cada lunes y  distribución del líquido, pues los piperos suelen abas-
               jueves. Los domicilios no cuentan con medidor de luz,  tecer primero a las casas con cisterna y a ciertos veci-
               ni de agua. Los vecinos han instalado su propia luz, to-  nos que les ofrecen dinero, que va de los 50 a los 200
               mada de las redes de alimentación de energía eléctrica  pesos, por llenarles sus cisternas. Algunas de ellas con
               que pasan sobre la avenida Morelos. (c.o: Pudimos per-  capacidad de más de 10,000 litros, lo equivalente al
               catarnos de que los vecinos no pagan servicios de luz,  contenido de un camión pipa. Cuando ciertos vecinos
               agua y predial. Las condiciones de precariedad de la ca-  contaban con tambos de almacenamiento de agua, ob-
               lle nos hicieron pensar en la situación de abandono en  servamos que eran ignorados por los choferes, dado que
               que se encuentra la colonia por la alcaldía Iztapalapa).   se trataba de la gente con menos recursos económicos
                 Por momentos la calle despide un hedor a orín de los  y les daban poco dinero de propina).
               perros que van y vienen por la calle. Algunos vecinos   Casi siempre, cuando entraban las pipas, solían ir al
               les dejan cubetas para que tomen agua y otros les dan  fondo de la calle a surtir a una vecina de casa grande
               de comer, dejando croquetas en la calle. También es  que rentaba habitaciones a las personas. Cuando las
               frecuente encontrarse con heces de los caninos en las  pipas iban de regreso, los vecinos pedían agua, pero
               banquetas o entradas de las casas.          los choferes no se detenían porque las pipas se vacia-
                                                           ban. (c.o: Observamos que había pipas que regresaban


               6   Pelar es un término que, dentro del lenguaje común de los mexicanos, se asocia con hacer caso a alguien. Aquí, esta
                 mujer hace referencia a que, si no hay dinero de por medio, los choferes de las pipas ignoran a las vecinas.




                                   La distribución del agua en Iztapalapa: un acercamiento etnográfico a la experiencia de sus colonos   HETEROTOPÍAS 06  75
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