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fundamentales) como dormir, comer, descansar, asearse, Por otro lado, las construcciones marcan una diferen-
entre otras, son posibles. Además, la casa funciona cia espacial con el resto del territorio, marcan dónde
como una base: un lugar de llegada, de arraigo y de comienza lo que llamamos civilización y termina lo
amparo físico ante el resto de la intemperie. Según el salvaje o silvestre, distinción que, a su vez, permite
filósofo catalán Josep Maria Esquirol: pensar el espacio habitado en términos de hospitalidad y
su contrario, lo inhóspito. Tener casa implica, entonces,
Aquí es donde, por ejemplo, aparece con toda habitar un sitio más cómodo, un refugio seguro en el
intensidad la experiencia de la casa, ahora ya no tan
solo como refugio ante el frío atmosférico, sino tam- que, a diferencia del campo, la selva o el bosque, cuen-
bién como refugio ante el hielo metafísico. La separa- ta con las condiciones materiales para habitar. Según
ción dentro-fuera determinada por las paredes y por Marta Llorente: «[…] la ciudad posiblemente sea una
el tejado, además de relativa, no supone un cierre ni concepción abstracta que define la condición del ser
aislamiento, sino al contrario, la condición de posibi- civilizado de quien se sabe a sí mismo inscrito en un
lidad de la salida. 13
espacio radicalmente diferenciado del espacio natural».
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La casa no sólo es el lugar de alojamiento, también Con esto queda claro que la edificación es una manera
es el sitio de refugio, de acogida. Se trata de un espacio de intervención en el espacio que en principio está in-
que cuida, edificado para procurar a quienes lo habi- clinada hacia la construcción de un espacio habitable.
tan. Incluso muchos animales tienen una dinámica
de vida similar pues construyen su propio hábitat, Dimensión política: La forma del hábitat
acondicionan su espacio mediante el acomodo mate- Esta dimensión es posible porque previamente existe
rial de maderas, hojas, arena, etcétera. Desde luego el espacio construido, o sea, el espacio antes tratado.
habrá posturas culturalistas que señalen estos hábitats Política quiere decir polémica cuya raíz griega indica
como naturales más que artificiales, lo cierto es que guerra o conflicto. Por otro lado, hay interpretaciones
tanto humanos como no-humanos buscamos mejores como las de Heidegger en el Parménides, que emparentan
condiciones de vida. Mientras que algunos migran, la raíz de la palabra política con polis y a vez con polo,
otros se asientan e intervienen su territorio. En el caso que significa paraje, término que tiene en sí mismo un
del ser humano esta cualidad es, si bien diversamente sentido espacial, pues establece una forma de ubicar
cultural, constante en su función básica: construir un un sitio en el espacio. En tal caso estamos hablando
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lugar para la vida, comenzando con el alojamiento y la de un punto que se erige como el centro de lo que
protección de quien lo necesita. Aunque no se reduce después será un mundo o, para seguir con la conno-
a tal función, el levantamiento del inmueble también tación griega, el paraje desde el cual gira el orden del
permite tener un lugar de reunión y de llegada. Una cosmos. Es el espacio en el que la ciudad comienza
casa en su dimensión material marca el comienzo de y con ella el orden del hábitat. Pero poco queda de
la vida íntima (particular o individual), donde sus esta concepción pues, en nuestros días, la política se
miembros, habitantes, familia, compañeros de casa, entiende, por un lado, como administración de un te-
etcétera, tienen un sitio de base. rritorio o población, y lucha de intereses o proselitismo
13 Josep Maria Esquirol, La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad. Barcelona: Acantilado, 2015, p. 10.
14 Marta Llorente, La ciudad: Huellas en el espacio habitado. Barcelona: Acantilado, 2015, p. 21.
15 Martin Heidegger, Parménides. Madrid: Akal, 2005, pp. 116-118.
Derecho a la casa. Derecho a la ciudad HETEROTOPÍAS 06 7

