Page 24 - Heterotopías 8
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nes sociales urbanas como segmentarias y utilitarias,  Teoría Urbana Crítica amplió los horizontes interpre-
               marcadas en buena medida por la superficialidad, el  tativos en torno a la ciudad y lo urbano a partir de un
               anonimato y la transitoriedad.  El auge de la Escuela  enfoque en el que se hace imprescindible concebir en
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               de Chicago, de acuerdo con Martínez Irazoqui, ocurrió  conjunto el espacio, las relaciones sociales y las rela-
               entre 1910 y 1950, pero perdió protagonismo a partir  ciones de producción. Adicionalmente, consideramos
               de las críticas elaboradas por los representantes de la  que las teorías urbanas críticas, como la de Lefebvre
               Teoría Urbana Crítica.                      y Harvey, al poner un mayor énfasis en la dimensión
                 Esta segunda corriente aparece hacia finales de los  simbólica y corpórea del espacio vivido y al recono-
               años sesenta del siglo pasado, tras los movimientos so-  cer el deseo como parte constitutiva del derecho a la
               ciales del 68 en Francia, y se nutre en gran medida de  ciudad, se encaminan hacia un abordaje más franco de
               los postulados marxistas de Henri Lefebvre en torno al  los afectos en el entramado conceptual de los estudios
               derecho a la ciudad. Asimismo, la concepción del es-  urbanos.
                                                                 23
               pacio social de Lefebvre representa un elemento clave   Alrededor de los años ochenta del siglo xx, la econo-
               para la Teoría Urbana Crítica, pues en vez de asumir el  mía neoliberal y la globalización comenzaron a incidir
               espacio como un campo neutral en el que se manifies-  en la reconfiguración espacial de las ciudades, y Los
               tan luchas y tensiones, nos orienta a una comprensión  Ángeles fue un caso paradigmático para el estudio de
               mucho más amplia y compleja, desde la que se admite  sus efectos en la vida urbana. De esta manera, la Escue-
               que el espacio es, simultáneamente, percibido, concebi-  la de Urbanismo de Los Ángeles surgió como un mo-
               do y vivido.  A decir de Martínez Irazoqui, otros auto-  vimiento que podría caracterizarse como neomarxista
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               res que se pueden inscribir dentro de la Teoría Urbana  y postmoderno. Martínez Irazoqui define esta escuela
               Crítica son Manuel Castells, Niel Smith, Don Mitchell  como «una agenda alternativa de estudios urbanos, que
               y Antonio Azuela.  A nuestro parecer, cabe también  asume una noción diferente del conflicto y diferencia-
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               dentro de esta tradición el trabajo de David Harvey,  ción socio-espacial». 24
               pues desde la geografía radical, Harvey recupera la idea   Entre sus integrantes más destacados se encuentran
               de derecho a la ciudad de Lefebvre y la profundiza, pro-  Mike Davis, Edward Soja y Michael Dear, quienes
               poniendo así que el derecho a la ciudad es el derecho a  vieron en Los Ángeles un modelo de urbanización
               «cambiar y reinventar la ciudad de acuerdo con nues-  fragmentado y disperso que tiende a profundizar las
               tros deseos. Es, además, un derecho más colectivo que  desigualdades entre sus habitantes y que, en última
               individual, ya que la reinvención de la ciudad depen-  instancia, responde a las dinámicas socioeconómicas im-
               de inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo  puestas por el capitalismo avanzado. Estos autores hallaron
               sobre el proceso de urbanización». En todo caso, la  tendencias similares en ciudades latinoamericanas, aun-
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               19  Ibid., p. 7.
               20  En palabras de Lefebvre: «las relaciones entre esos tres momentos –lo percibido, lo concebido y lo vivido– no son nunca simples
                 ni estables, ni “positivos” en el sentido en que del término se opone a lo “negativo”, a lo indescifrable, a lo no-dicho, a lo prohibido
                 y al inconsciente. ¿Son acaso conscientes esos momentos y sus conexiones mudables? Sí, y sin embargo, desconocidos». Henri
                 Lefebvre, La producción social del espacio, x  edición, Madrid: Capitán Swing, 2013, p. 104.
                                              a
               21  Lucía Martínez Irazoqui, «La ciudad como objeto de estudio…», p. 115.
               22  David Harvey, Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana, x  edición, Madrid: Akal, 2013, p. 20.
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               23  Para examinar con mayor detalle la forma en que Lefebvre se asocia con la noción de afecto, se recomienda revisar el trabajo de
                 Daniela Capona González, «Deseo, cuerpo y afectos: Spinoza bajo la tesis de la producción del espacio de Lefebvre», en Revista
                 de Filosofía Aurora, vol. 32, núm. 56, Brasil: Pontifícia Universidade Católica do Paraná, mayo-agosto, 2020, pp. 346-364.
               24  Lucía Martínez Irazoqui, «La ciudad como objeto de estudio…»,  p. 116.




           22    HETEROTOPÍAS 08     La ciudad, el miedo y otras biopolíticas de los afectos
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