Page 26 - Heterotopías 8
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vivido y socialmente construido también se proyectan  del miedo como construcción social. Su permanente in-
               nuestros afectos y emociones en relación con aconte-  terés en las culturas juveniles y en el impacto del narco
               cimientos –y subjetividades– que codificamos como  en la cultura le permiten acceder de un modo singular
               amenazantes o peligrosos. Ante la pregunta sobre qué  a las experiencias del miedo en ciudades donde las vio-
               produce miedo en la ciudad, Bru y Vicente consideran  lencias se han vuelto crónicas. Reguillo nos brinda una
               que hay múltiples respuestas: la sensación de debilidad  aproximación bastante completa del fenómeno al decir
               en entornos percibidos como más fuertes y viceversa,  que «los miedos son individualmente experimentados,
               la diversidad y la diferencia –o si se prefiere, la otre-  socialmente construidos y culturalmente comparti-
               dad–, y también otra clase de incertidumbres, como la  dos».  Al interior de los estudios sobre la ciudad, esta
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               inestabilidad económica y laboral, la falta de vivienda,  caracterización resulta de particular relevancia, pues sin
               la salud y la vejez, etc. Finalmente, los autores argu-  desatender la dimensión individual que supone la ex-
               mentan que se ha establecido una «sociedad de riesgo»  periencia corpórea de esta emoción, Reguillo reconoce
               en la que hemos llegado a admitir con facilidad que en  los procesos que la hacen un constructo social que se
               cualquier ciudad puede materializarse cualquier evento,  comparte a través de la cultura en variadas formas.
               desestabilizador o catastrófico, capaz de exponer nues-  Reguillo no desestima el vínculo que se establece
               tras vulnerabilidades, tanto las reconocidas como aque-  entre el miedo y la percepción de la inseguridad; de
               llas que no hemos detectado ni calculado aún. 30   tal manera, concibe que «las relaciones entre territo-
                 A lo dicho por Bru y Vicente se deben sumar otros  rio (emplazamiento) y seguridad/inseguridad develan
               fenómenos que producen miedo en contextos y mo-  los complejos mecanismos por medio de los cuales se
               mentos específicos; por ejemplo, el exacerbado miedo  elaboran los mapas subjetivos de la ciudad imaginada
               al terrorismo desatado tras los acontecimientos del  que repercuten fuertemente en la ciudad practicada».
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               9/11, el miedo al contagio experimentado durante la  Así, Reguillo detecta campos de sentido que se asocian
               pandemia de covid en 2020, o el miedo a desapare-  con personajes, lugares, prácticas e instituciones que,
               cer en ciudades en las que prima el crimen organizado.  en conjunto, formulan una gramática de la «alteridad
               En última instancia, el miedo –en sus múltiples y va-  amenazante» dentro de la que ciertos sujetos (especial-
               riadas manifestaciones– pareciese haber sido asumido  mente los sujetos en pobreza, las disidencias sexuales, los
               como una emoción constitutiva en la experiencia de la  individuos migrantes, las juventudes, los grupos indíge-
               ciudad y, en consecuencia, se ha convertido en un fe-  nas, entre otros) suelen usarse como chivos expiatorios
               nómeno de estudio relevante. Sobre todo en contextos  a los que se les teme y se les desplaza del espacio urbano.
               urbanos en los que la violencia, la inseguridad y la in-  Asimismo, Reguillo advierte que los agentes policiacos
               certidumbre nos reclaman explicaciones más urgentes.   y los personajes políticos también son percibidos co-
                 En Latinoamérica destaca el trabajo de Rossana Re-  mo actores vinculados con la inseguridad en nuestros
               guillo en torno a los miedos contemporáneos en la ciu-  contextos urbanos. El miedo y la desconfianza que pro-
               dad. Reguillo es referente dentro de las investigaciones  ducen estos actores, de acuerdo con Reguillo, «rompe




               30  Ibid., pp. 16-17.
               31  Rossana Reguillo, «Los miedos contemporáneos: sus laberintos, sus monstruos y sus conjuros» en José Miguel Pereira y Mirla
                 Villadiego (eds.), Entre miedos y goces. Comunicación, vida pública y ciudadanías, Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana,
                 2006, p. 32.
               32  Ibid., p. 36.




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