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va-corporal, particularmente las pasiones y los deseos tipo de poder que se despliega sobre la vida en su sen-
fueron tratados –ya sea directa o indirectamente– por tido más lato, pero en su ejercicio, esta nueva forma
Foucault a través de sus estudios sobre la locura, la se- de gubernamentalidad tuvo que valerse de toda una se-
xualidad, el encierro y las formas de cuidado de sí. rie de tecnologías, discursos, instituciones, prácticas y
Foucault considera que el sujeto (no en un sentido normas orientadas, por un lado, a disciplinar los cuer-
trascendental, sino histórico) se forma como resulta- pos de manera individual (lo que en términos foucaul-
do de prácticas discursivas, institucionales, normativas tianos se denomina como anatomopolítica), así como
y, por supuesto, de las relaciones de poder que sobre a administrar a las poblaciones, esto es, el cuerpo de la
él recaen. Para Foucault, el ser humano es el ser que especie humana (es decir, la dimensión biopolítica del
vive, trabaja y habla y, en consecuencia, siente, expe- poder sobre la vida). Esas series, en síntesis, son lo que
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rimenta y significa sus experiencias. El cuerpo es pre- Michel Foucault denomina dispositivos. Siguiendo este
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cisamente el lugar donde se encarnan las relaciones de razonamiento, podemos considerar a la ciudad como un
poder, a la vez que es el objeto central de las disciplinas dispositivo biopolítico, como un medio de circulación
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que lo hacen dócil y productivo. Pero, no hay que olvi- de los flujos (de mercancías, de personas, de enferme-
darlo, también el cuerpo es un campo de batalla desde dades, de dinero, incluso de afectos) y, en suma, como
el que se resiste a dichos poderes y disciplinas. un espacio privilegiado en el que se administra la vida
En todo caso, «el cuerpo es el punto cero del mundo humana en su dimensión biológica, así como afectiva. 42
[…] es ese pequeño núcleo utópico a partir del cual sueño, Ahora bien, ¿bajo qué referentes podríamos enca-
hablo, expreso, imagino, percibo las cosas en su lugar y minarnos a elaborar una biopolítica de los afectos en
también las niego por el poder indefinido de las utopías la ciudad? Ya hemos dicho que en Foucault no es po-
que imagino». Visto de esta forma, una aproximación sible encontrar una definición concreta de los afec-
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posible al problema de los afectos y las emociones desde tos y las emociones ni tampoco una ruta explícita de
un enfoque biopolítico debe ir de la mano del estudio abordaje en su relación con la biopolítica. Sin embar-
de los cuerpos y las subjetividades en el espacio y, a su go, algunos postulados de Michael Hardt nos podrían
vez, el espacio debe examinarse tomando en cuenta los auxiliar en la tarea. Su problematización del trabajo
dispositivos de saber-poder que sobre él se despliegan. inmaterial nos permite comprender que dentro de las
Dicho autor describió a detalle la forma en que, economías informacionales más contemporáneas, «la
aproximadamente hacia el siglo xviii, en las socieda- información, la comunicación, el conocimiento, y el
des occidentales modernas surgió un nuevo tipo de afecto vienen a desempeñar un papel fundamental
gobierno que, dentro de sus cálculos, introdujo la vida en el proceso de producción» y, en ese sentido, el
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como hecho biológico. El biopoder es precisamente un trabajo afectivo (es decir, las tareas de cuidados, los
38 Michel Foucault, Las palabras y las cosas, x edición, Ciudad de México: Siglo xxi, 2007, p. 331.
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39 Michel Foucault, El cuerpo utópico, las heterotopías, x edición, Buenos Aires: Nueva Visión, 2009, p. 16.
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40 Conviene advertir que los dispositivos son múltiples y heterogéneos, y a su vez, se apoyan de otros dispositivos (por ejemplo, los
dispositivos de seguridad se valen de los dispositivos disciplinarios y viceversa) para cumplir sus funciones.
41 Alejandra Rivera Quintero, «Aproximaciones biopolíticas a la ciudad», en Heterotopías, vol. 1, núm. 1, Ciudad de México: Universidad
Autonoma de la Ciudad de México, 2018, p. 16.
42 En las clases de 1978 brindadas por Foucault en el Collège de France, podemos encontrar un examen muy detallado de la for-
mación histórica que denominamos como ciudad desde el siglo xvii y su relación con el biopoder. Cf. Michel Foucault, Seguridad,
territorio, población, México: fce, 2014.
43 Michael Hardt, «Trabajo afectivo», en https://ddooss.org/textos/articulos/trabajo-afectivo, 2006.
26 HETEROTOPÍAS 08 La ciudad, el miedo y otras biopolíticas de los afectos

