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l tema de la ciudad aparece en principio como Quizás una de las tareas originales en la reflexión
una tópica incierta. Aparece como síntesis de sobre la ciudad es desmantelar esta aparente sinoni-
Euna larguísima historia y al mismo tiempo como mia entre lo urbano y la ciudad; son calidades distintas,
una figura acotada por los vuelcos y por las transiciones son conceptos de alcances y arraigos diferencia-
culturales, en particular aquellas que han marcado de dos, son momentos también conceptuales que remiten
manera drástica y clara esto que llamamos modernidad. a historias distintas. Las ciudades en realidad apare-
Hablar de las ciudades involucra una reflexión sobre la cen también referidas, casi siempre, a otra extraña
modernidad. Es difícil plantear la reflexión –sobre es- correspondencia: la idea de pensar ciudad como te-
ta forma particular de ordenamiento, de acumulación, rritorio o como espacio, como si la idea de ciudad
de condensación de factores y de procesos en espacios pudiera estar simplemente acotada y circunscrita a una
específicos– sin pensar en el conjunto de facetas de reflexión sobre la trasformación de los espacios.
trasformación de la modernidad tanto en el ámbito eu- En principio podemos pensar que efectivamente hay
ropeo como en el americano y el latinoamericano. una referencia espacial, pero la idea de ciudad no se agota
Si bien la ciudad debe pensarse desde una crítica a –ni por supuesto se define– a partir de una comprensión
la modernidad, no basta referirse a ella para compren- y una crítica de la noción de espacio. En realidad, eso
der el complejo, variado, heterogéneo e inabarcable que llamamos ciudad involucra maneras singulares de
repertorio de facetas y factores que definen esto que conjugación de cuerpos y de visibilidades, modos parti-
llamamos ciudad. La ciudad aparece entonces como un culares de comprensión del tiempo y formas peculiares
concepto sintético y abierto que entraña el riesgo de de ordenamiento de la territorialidad, los espacios y los
creer que el término ciudad señala una realidad tan- lugares. Hago la diferencia entre espacios, lugares y te-
gible, una realidad concreta, un modo particular de rritorios, porque no remiten a la misma instancia ni a
comportamiento de cierto tipo de conglomerados ur- las mismas calidades. Hablar de territorio es referirse
banos. Urbanismo y ciudad también parecen entrar a un modo particular de comprender el espacio a partir
en una especie de correspondencia, como si ciudad y de su inscripción en el ámbito de lo simbólico, no hay
urbanismo fueran estrictamente sinónimos, como si territorio objetivo, no hay territorio medible, el terri-
fueran modos particulares de referirse a una misma torio no aparece en el orden de lo tangible, es del orden
entidad, a la misma calidad de los procesos sociales y a de lo simbólico. Cuando hablamos de territorialidad,
un modo particular de ordenamiento de la modernidad. hablamos siempre del establecimiento de una direccio-
La ciudad como concurrencia de historias HETEROTOPÍAS 08 47

