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Es una danza de vida en la que estamos cada vez más localizado, no diferenciado, no personalizado. El con-
sometidos, una especie de danza solipsista que produce trol contemporáneo de los medios es una producción
algo que podríamos llamar polvo social. Y me gusta la simbólica sin agente, a esto es lo que llamo con-
idea de polvo social –pensando en Cantor–, una espe- trol simbólico. Es decir, ¿quién es el que dirige o el que
cie de polvo infinito, una infinita atomización de las ordena las políticas televisivas en el mundo? Nadie, no
colectividades, atomización infinita de los conjuntos podemos decir Televisa o Televisión Azteca. Ellos son
sociales en la que no deja de haber conjunto. La gran pequeñas partículas en la compleja operación consti-
paradoja de la atomización infinita es que no cancela tutiva de la esfera simbólica que, de alguna manera,
la idea de conjunto, pero cancela toda idea posible de domina la vida colectiva y personal de todos nosotros.
una especie de composicionalidad del conjunto. Esta Todas las grandes compañías de medios de comuni-
especie de atomización extrema, individuación radical cación, las norteamericanas, las británicas, las chinas,
que está en marcha en las ciudades, involucra tam- las árabes, etcétera, son parte de este impresionante
bién particulares y extrañas formas de disolución de la complejo de juegos simbólicos que, en un momento
capacidad operativa de los colectivos, que resulta atroz dado y en ciertos ámbitos, se confunden. Así, no sa-
para el propio capital. Es decir, el capital está obligado bemos dónde empiezan las políticas de una y dónde
al ordenamiento, a la gestión de las acciones colecti- terminan las políticas de la otra porque se articulan, se
vas, no hay capital ni acumulación sin gestión de las desplazan la una sobre la otra, se integran entre ellas.
acciones colectivas. El trabajo tiene que ser gestionado, Al mismo tiempo, no sabemos dónde termina la pro-
tiene que encontrar un modo particular de ordena- paganda gubernamental y empieza la de la empresa, ni
miento, de composición de todas las fuerzas, de ade- sabemos dónde terminan las políticas de comunicación
cuación de unas acciones a otras en términos de una norteamericanas, por ejemplo, y dónde empiezan las
capacidad de acción eficiente para acrecentar la fuer- mexicanas, las latinoamericanas o las europeas. Llega
za colectiva de las acciones, pero esta fuerza colectiva un momento en el que esto se constituye en una com-
se conjuga con la operación de disolución de los vín- posición fragmentaria de múltiples modos de operación
culos. El desafío del capital postindustrial aparente- simbólica, que operan de una manera al mismo tiempo
mente es acrecentar la eficiencia de la acción colectiva diferenciada y simultánea. Diferenciada pero indife-
disolviendo radicalmente todos los vínculos sociales. renciable. No sabemos de dónde viene, no sabemos có-
¿Cómo se produce esto? Acrecentando la eficiencia mo se produce, no sabemos cuál es el foco, no tenemos
del control. Es decir, remplazando el control corporal, idea, no tenemos historia.
el control del espacio, el control de la mirada por los Este modo particular de control ha rentabilizado
controles simbólicos. El control difuso, el control a tra- lo que podemos llamar las semióticas de control y se
vés de estructuras complejas de operación simbólica. puede observar en que ningún signo lleva marca de su
En este control, el papel cardinal lo tienen los me- historia. Por ejemplo, nadie puede saber la historia de
dios masivos y, en este sentido, entiendo la ciudad co- la palabra mesa ¿Cuándo comenzó a usarse la palabra
mo un medio masivo. Aclaro, no entiendo los medios mesa, quien empezó a usarla, quién fue el primero
masivos en la ciudad, sino la ciudad como uno de los que la pronunció? Los espacios simbólicos borran sus
medios masivos, como un modo particular de crea- huellas históricas, borran las huellas de sus edades. Los
ción, producción, control y ordenamiento simbólico. sistemas simbólicos trabajan permanentemente en una
La ciudad como una matriz de creación simbólica, de disolución de sus propias edades, de sus propios asenta-
ordenamientos simbólicos específicos de carácter no mientos, de sus propias condensaciones, de sus propias
La ciudad como concurrencia de historias HETEROTOPÍAS 08 55

