Page 63 - Heterotopías 8
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car, reproducir y reelaborar, pero no como una repetición  los puntos más interesantes de la ciudad, donde los
               mecánica, sino como una actualización de los procesos.  tiempos y los sentidos de ciudad no sólo se encuentran,
               El éxito de toda durabilidad de la memoria está en su po-  sino parecieran disputar las formas del tiempo mismo.
               sibilidad de presentarse como otra cosa, en donde quedan   Tlatelolco fue, quizá, la cúspide de estos proyectos
               restos, pues no todo lo pasado se reactualiza. Quizá la  habitacionales, donde la plaza ubicada en la tercera sec-
               idea de identidad nacional se construye no sólo en una  ción jugó un punto de disputa memorística que persiste
               memoria museográfica, sino en las formas de olvido.   hasta nuestros días. En esta plaza es posible ubicar tres
                 En las formas de construcción de una identidad na-  edificaciones que remiten a tres tiempos de la ciudad.
               cional (quizá subjetiva también) hay una disputa por  Los trabajos de construcción del conjunto habitacional
               las formas de contar la memoria nacional, hay algo  trajeron al descubierto los restos de la antigua ciudad
               de épica en la construcción narrativa identitaria. Una  paralela de Tenochtitlan: Tlatelolco. Esta zona arqueo-
               acción memorística requiere de una conexión impor-  lógica se encuentra al lado de la Parroquia Colonial de
               tante, la de conectar lo que se ha obligado a olvidar.  Santiago Tlatelolco y en la esquina es posible observar
               El anacronismo supone en cierta medida una táctica  la antigua torre de Relaciones Exteriores, ahora Centro
               de aquellos que no han tenido posibilidad de afirmar-  Cultural Universitario de la unam.
               se: «cada discurso social borra los síntomas que le han
               permitido nacer». La historia trabaja necesariamente
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               con la muerte, el muerto y hace lugar a lo vivo.
                 El pasado habita al presente, insiste y persiste en la
               creación de sentido, el advenimiento de sentido no ocu-
               rre sino como un acontecimiento que reescribe el pa-
               sado todo el tiempo. Enterrar los testimonios, silenciar
               las incomodidades (como la matanza de 1968) queda
               explícito en esta plaza, donde los desaparecidos también
               reclaman el espacio, reclaman un sentido a imponer su
               silencio. Lo desparecido no es lo que ya no está sino
               aquello que asalta al presente. En ese sentido, como lo
               advirtieran Laclau y Mouffe,  todo significante está dis-
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               ponible y en disputa en el ámbito de la política, por lo
               tanto, el espacio opera como un signo en disputa tam-
               bién, lo cual implica reimaginar una política del tiempo.

               III. La Plaza de las Tres Culturas: tiempos
               disputados en el espacio
               La construcción de unidades habitacionales como pro-  Imagen 1. Plaza de las Tres Culturas, fotografía del autor, abril,
                                                           2025.
               mesa de un futuro moderno dejó como legado uno de


               8   Michel de Certeau, La escritura de la Historia, x  edición, México: Universidad Iberoamericana, 2006, p. 285.
                                               a
               9   Cf. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Hegemonía y estrategia socialista: Hacia una radicalización de la democracia. México: Siglo xxi
                 Editores, 1987.




                                                             Espejismos de tiempo: Plaza de las Tres Culturas   HETEROTOPÍAS 08  61
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